¿La antesala del “Vamos por Todo” neoliberal?”

Retrocesos y destrucción es lo que nos entregan estos meses de gobierno macrista.
Algunas de sus iniciativas de dañinas consecuencias han resultado más palpables, de inmediato efecto. Otras, en cambio, aun siendo dañinas en el corto, mediano o largo plazo y acaso con consecuencias más duraderas, de más dificultosa reversión, de más hondo calado, han quedado poco visualizadas y no han hecho sentir consecuencias negativas inmediatas sino incluso la sensación contraria. Leer más


No era campaña del miedo. Mucho de lo anunciado se cumplió, y con mayor celeridad y brutalidad de lo pensado. Ojalá de aquí en más la realidad nos contadiga. Pero decir esto no es más que un cumplido. El panorama es oscuro y hay razones para seguir anunciando pálidos pronósticos.
Es atinado preguntar cuando no se sabe. En vez de inventar una falacia e intentar argumentar con la masilla aguanchenta de un conocimiento escaso, decir “no sé”, es honesto. Casi sabio, arriesgo. Es decir, hablar sobre determinado tópico y dejar a las claras el desconocimiento que se tiene sobre esa materia, aunque se hable mucho y lindo, no sirve. Denota la ignorancia, la pone bajo un reflector que alumbra el inevitable ridículo.
Messi es asado. Asado gratis, ¿me explico? A SA DO. Qué sé yo. A mi me encanta el asado y me encanta Messi. Y Lionel siempre me pareció eso: una conjunción de cosas que me encantan. Porque juntarse a comer un asado no sólo se trata del simple acto de comer en sí, sino de compartir, de disfrutar. Y encima me lo regalan: me invitan, no me piden nada, me sirven el manjar. Un asado completo, eso es para mí ver jugar a Messi.
Ahí pasó un elefante. ¿Lo viste? ¿No? Mirá, ahí pasa otro y, si prestás atención, si podés apartar los ojos del árbol de turno que te plantaron adelante, capáz lográs verlo. No, bueno, ya pasó. Pero no fueron los primeros, antes pasó el elefante de la mentira, cuando dijeron que no harían todo lo que después hicieron. Después pasó el elefante de la devaluación, seguido de otro, el de los despidos. Ese fue grandote y se quedó largo rato por acá.
Estamos en peligro. Nosotros, nosotras, todos. Y es un peligro sigiloso, zorro. Porque la mayoría ni se da cuenta: están con las puntas de los pies en el borde, casi saludando al abismo que abrieron a fuerza de robarnos derechos, y todavía felicitan la mano que los empuja hacia adelante, a la caída brutal. Y no hay límites.
Desde hace algunos días comenzó a rebotar una noticia: una joven de 19 años, Belén, fue condenada a 8 años de prisión luego de haber tenido un aborto espontáneo en el Hospital de Clínicas Avellaneda en San Miguel de Tucumán.
Hace unos días nos enteramos de algo insólito: El gobierno nacional intimó a la Fundación María de los Ángeles Verón a devolver dos terrenos que la administración de Cristina Kirchner le había cedido en comodato para la contención de las víctimas de trata, violencia de género y sus hijos.