La topadora ignorante de Arroyo
En la ciudad donde enterramos el ALCA, donde América Latina pasó de ser un conglomerado de posibles buenas y solidarias voluntades a ser La Patria Grande que nos cobija desde la cuna, en esta ciudad, quienes gobiernan ahora quieren que policías de civil detengan en la calle a quienes arrojen residuos a la vía pública. El intendente dice por los medios, sin reparos, que quiere que en el partido que administra desde diciembre se realicen cosas ilegales. Leer más

Los medios de mayor llegada exponen episodios de linchamiento, de “legítima defensa”, o nos ponen en primera plana la voz impotente, desgarrada de los familiares de las víctimas de episodios de robo en que se cargan vidas. Todo ello se replica en menor escala y se vuelve la cuestión del momento.
Difícilmente puedan los grandes medios construir una imagen de la inseguridad sin correspondencia alguna con hechos de la realidad. La inseguridad existe. Se deja ver. Se experimenta en la vida cotidiana. Te anoticias con independencia de los medios. Hay realidad y sensación, las dos cosas. Hay sensaciones que se pueden ajustar más o menos a la realidad.
Vale más un carnicero enojado, sacado de su eje. Vale más un botín robado. Vale más el auto que lo pisa. Vale más la bala que los mata. Todo vale más que la vida de un chorro. Si hay muchos, sobran por todos lados. Si cuando muere (matan) a un pibe que afana lo primero que se dice es “un chorro menos”, pero la realidad es que el único resultado no es ése, sino otro más crudo: un asesino más.
Siempre hay relatos. Todos los gobiernos tienen un discurso que acompaña lo que hacen, que explica, justifica, intenta convencer y vende sus obras de gobierno. El gobierno provincial tiene el suyo, con sus énfasis y particularidades, a la vez que en sintonía con el discurso del gobierno nacional de mismo color político.
Le dicen “golpes blandos” porque no hay fuerzas militares tomando el poder. Nada tiene de blando desoir el voto popular, nada tiene de blando el ajuste violento ni la destrucción veloz de los derechos conquistados, siempre con esfuerzo. A Dilma la señalan como corrupta un ato de ladrones. Como en Argentina, donde Macri y su séquito, desde la campaña, construyen un relato ficticio sobre moralidad republicana, mientras dicen no recordar sus cuentas offshore en Panamá.
No casualmente en estos meses se ausentaron columnas de opinión “provinciales”. La cadencia de los hechos no fue ni por casualidad similar a la que nos entregó el escenario nacional, que por cierto nos tuvo en vilo con acontecimientos de muchísima mayor envergadura. Pero claro que han ocurrido cosas en la provincia. Las siguientes líneas serán una suerte de balance, raconto de hechos salientes, relato de lo que han sido estos meses de gestión Cambiemos en la provincia.
Cierta predica y cierto curso de acción hace de la coalición gobernante un gobierno de liberales en lo económico. Neoliberales hemos acostumbrado a decir.
No lo creí a la primera, de verdad. Necesité de tres segundos para recordar cuánto había cambiado todo y en qué poco tiempo para poder asimilar lo que estaba leyendo. Querían detener a Hebe. Un jueves, justo. Era demasiado horrible para ser real. Pero la estabilidad de lo real está sobrevalorada, sobre todo en nuestro país. Era así: quería detener a Hebe por no ir a declarar. Ya sé, ya sé… Macri tampoco fue a declarar varias veces y no pasó nada. Si, ya sé que a Niembro no lo citó ningún juez y que las joyas en valijas de la vicepresidenta, así como los cientos de miles de pesos que guardaba en su casa, fueron apenas la apostilla de los medios… y ningún fiscal se escandalizó, como a veces algunos estallan y arman causas en otras circunstancias. Ya sé. Por eso, me costó creerlo.