La topadora ignorante de Arroyo

fotos-mgp-servicios-urbanos-arroyo-en-operativo-de-limpieza-de-microbasurales-1En la ciudad donde enterramos el ALCA, donde América Latina pasó de ser un conglomerado de posibles buenas y solidarias voluntades a ser La Patria Grande que nos cobija desde la cuna, en esta ciudad, quienes gobiernan ahora quieren que policías de civil detengan en la calle a quienes arrojen residuos a la vía pública. El intendente dice por los medios, sin reparos, que quiere que en el partido que administra desde diciembre se realicen cosas ilegales.

Y somos noticia nacional por un despropósito de un arcaico cerebro de derecha, otra vez. Y que no nos embargue la vergüenza casi elitista de decir ésto como un simple hecho embarazoso, que nos conmueva lo más relevante de todo: el Intendente Arroyo ganó con más de la mitad de los votos pensando como piensa. Que eso nos de miedo, al menos ese espanto cinematográfico de lo inverosímil que nos hace abrir grandes los ojos. Porque eso es lo que tenemos que hacer de una vez: abrir lo ojos, ver lo que está pasando.
Porque seguramente Arroyo no logre que agentes de civil metan preso a quien tire un papel al piso, pero sí está logrando destruir la cultura, por ejemplo. Y eso sí puede hacerlo, como la realidad nos viene demostrando desde el verano.
Porque no es un error cerrar talleres barriales, espacios culturales de inclusión y solidaridad. No. No es que no saben porque recién llegan, no es que se confunden o equivocan: son decisiones políticas fundadas en la ideología que traen a cuestas.
Alguien que se levantó de su banca cuando era concejal para no votar en contra del nazi confeso más famoso de la provincia, piensa así. Y ahora ese concejal gobierna los destinos de General Pueyrredon. E intima a un circo popular a cerrar. Ya. Porque hay negocios, emprendimientos millonarios, privados, que tienen prioridad.
Hoy le toca a La Audacia, que desde hace años tiene su carpa en Plaza España. Siempre ninguneados, intentaron avanzar con proyectos educativos e inclusivos, que nunca contaron con el apoyo del estado local, pero, al menos, año a año, se les renovaba el permiso para desarrollar las actividades en ese predio. Miles de pibes pudieron disfrutar del circo, teatro, trapecio y toda la oferta cultural que este grupo propone. Muchísimos de esos pibes lo fueron gratis, porque el espectáculo es a la gorra, y si no tenés un peso, vas igual, llevas a tus hijos a pasar un muy buen rato. Porque el objetivo no es la plata.
Pero para Cambiemos esto es prescindible, pueden cortar de un tajo administrativo el trabajo, el compromiso y la energía que La Audacia le mete a la cultura local. Y vamos y abrazamos la carpa, no sólo desde lo metafórico y teórico. Vamos y bancamos y, otra vez, intentamos hacer lo poco que podemos, porque no alcanza con agitar la bandera cuando ya decidieron avanzar con la topadora, hay que sostener estos proyectos entre todos y todas, porque son para todos y todas.
Hay un cinismo que se va arraigando y transformándose, así, en una de las pocas monedas que hace circular este gobierno. Dicen que “El circo La Audacia reconoció la obligación de irse del lugar”, y no, simplemente, y con el dolor a cuestas, acataron una intimación judicial. Frío papel que demuestra la lógica arroyista: hacés lo que yo quiero, aunque esté mal, aunque no tenga sentido, o te muele a palos la policía que yo te mando.
Y vuelvo al principio. Mar del Plata, ciudad que tuvo el privilegio de ser la tumba del ALCA, hoy es gobernada por alguien que quiere “patrullar” de noche en busca de quienes arrojen residuos en la calle para meterlos presos. No para prevenir e inculcar en el vecino la obvia necesidad de cuidar el lugar en donde vivimos. La política represiva no es en lo primero que piensan, sino en lo único.
Y esta comparación surge de la memoria y la pena que los recuerdos traen cuando sabemos qué podíamos ser, cuando pensamos en el futuro que en ese 2005 creíamos que nos deparaban los días a venir, que, poco más de una década después se convirtió en una bufonada asquerosa, en la antipolíca de los despiadados.
Ellos ganaron. Estamos en sus manos, que sólo saben destruir. No quieren otra cosa de nosotros más que la contemplación silenciosa ante el holocausto cultural.
Al abogado y docente que se sienta desde el 10 de diciembre en el despacho de Yrigoyen y Luro, le gustan los términos judiciales. Entonces le afirmamos que estamos en completo desacato. Que no avalamos, que no obra en nuestro nombre. Que estamos en la otra vereda, que nunca será la suya, sosteniendo la carpa con nuestras ideas, aunque la carpa sea desarmada por su culpa. Porque aunque perdamos, no aflojamos. Su topadora ignorante va a seguir avanzando, estemos listo para seguir parándonos adelante.

15 comentarios