Gestión Vidal. El relato
Siempre hay relatos. Todos los gobiernos tienen un discurso que acompaña lo que hacen, que explica, justifica, intenta convencer y vende sus obras de gobierno. El gobierno provincial tiene el suyo, con sus énfasis y particularidades, a la vez que en sintonía con el discurso del gobierno nacional de mismo color político.
Frente a todo relato lo que asoma es ponerlo en cuestión y juzgar si es ficción o realidad, cuán real es, cuán de acuerdo se está. ¿Cuentos o verdaderas intenciones? ¿Pantallas o verdaderamente manos a la obra con cometidos anunciados?: preguntas que asoman.
La gobernadora insiste en que son el “cambio”, el cambio para bien, en que no son lo mismo.
Cuenta que se ponen manos a la obra y agarran fierros calientes. Habla de que vienen a hacer reestructuraciones que hacen falta.
Reformas políticas, administrativas y jurisdiccionales imparte Cambiemos como agenda y como hechos para capitalizar políticamente en Nación y en Provincia (eliminación de reelecciones indefinidas y cruzada para dividir distritos del Conurbano son ejemplos provinciales de ello, entre otras iniciativas).
Vende la imagen de gobierno que está cercano a los problemas de la gente (“los vecinos”), que los pone en agenda y camina a su resolución. Aclara que va a llevar tiempo resolver muchas cuestiones, pero ya están en marcha.
Dicen que vienen con una cargada y renovada agenda, a desempolvar aquello que por distintas razones había quedado fuera de agenda, en el olvido por la pasada gestión, por la larga sucesión de gobernaciones peronistas. El componente no peronista, antiperonista, antiPJ pituco es un sello claro de Cambiemos Provincia Buenos Aires.
Digamos que, con independencia de lo que se pueda opinar de los proyectos que asoman y se expresan de repente, entredichos, mantos de duda acerca de si no se simula “tener en agenda y tener por propósitos”, efectivamente parecen venir con una agenda cargada y algo renovada.
Vidal declara que vienen a dar batalla para extirpar / combatir los males de la provincia, que en eso están. Hablan de que vienen a enfrentar intereses, grupos de poder, mafias enquistadas al interior del Estado bonaerense, a combatir el delito organizado, y que para ello tienen valentía, entereza. Claro que no les será fácil –aclaran-. Tocar intereses, enfrentar mafias tendrá sus costos.
Y concretamente, ¿a qué se refieren con esto? ¿con quienes se están metiendo, se van a meter o se dicen meter? Con las mafias de la policía bonaerense, corrupta, connivente con el delito, a la que dicen venir a depurar y a le que le han quitado cajas millonarias teñidas de malversación e incumplimientos corruptos, de apropiación indebida. Refieren al ya mencionado delito organizado, el narcotráfico, con los contratistas privilegiados del Estado provincial foco de corruptelas. Acaso también a empresas contratistas del Estado privilegiadas, parte de un engranaje corrupto. Eso dicen y dicen evidenciar con ciertos actos.
No diremos que está mal esa lucha sino por el contrario una lucha mayúscula y super necesaria si es que efectivamente se la va a llevar a cabo y si es que efectivamente esta gente no es parte. Bastante queda en el terreno del no nos consta fácilmente. Eso sí, los grupos de poder a los que esta gestión se refiere no son los privados abusivos y que bien haría el Estado en regular y recaer en nombre del bien común.
Nos hablan de que son la transparencia, el Estado cerca de la gente, amigable, la modernización, la eficiencia, el profesionalismo en la función pública que destierra lo que había.
Vistas las torpezas, los despropósitos, ineficiencias, aspectos inadecuados de la gestión anterior anuncian proceder en reacomodamientos necesarios.
Hay algo permanente en el discurso del gobierno provincial, en sus actos de gobierno y sobre todo en la prédica que le impregnan a los actos o presuntos actos de gobierno y es recurrir a la idea de que proceden haciendo Orden y Limpieza en nombre de la eficiencia, la modernización, la optimización, la transparencia, de que están haciendo o van camino a hacer lo que por diversas razones se postergó, se desestimó o nadie se anima a realizar.
Asoma en su discurso, en sintonía con el gobierno nacional, una discutible predica en relación a profesionalizar el Estado y brindar mejores servicios optimizando recursos, dichos acerca del Estado como aguantadero de la política –que acaso ellos también repliquen- o sacudiendo el estigma y el imaginario de mucho empleado estatal ocioso, ineficiente y provisto de inaceptables concesiones.
También aquí se habla de pesada herencia. En este caso, de una que significó llegar, arremangarse y resolver rápidamente –cuentan-. Dicen -y atino a tomar por cierto- que encontraron un Estado bonaerense sin caja, con un monto de dinero que no servía más que para cumplir con el 1% del pago de salarios y aguinaldos. A la vez que se encontraban con una enorme deuda con proveedores a los que se les adeudaba un año. De manera, que prudentemente, responsablemente –señalan- se hizo el esfuerzo de hacerse de los recursos e ir saldando dichas deudas y ponerse al día. Y se asistió también a los municipios para saldar la complicada situación financiera, de sus arcas, de números rojos a la que asistían.
Cargaban contra el lamentable estado de la provincia en que el gasto corriente en sueldos se llevaba casi la totalidad del presupuesto y la inversión en infraestructura y en servicios brillaba por su ausencia.
Realizado tan crítico diagnóstico, como no iban a introducir leyes declarando estados de emergencia. Emergencia en Seguridad, en Infraestructura, Administrativa. Declarando prioridades, reclamando más facultades, más recursos y agilizar.
Anuncian que se vendrá una importante inversión en infraestructura que acudirá a resolver problemas de los bonaerenses y mejorará. Hasta aquí, ningún manto de dudas al respecto. Estamos a la espera de ello.
