Por tierras bonaerenses.

vidalNo casualmente en estos meses se ausentaron columnas de opinión “provinciales”. La cadencia de los hechos no fue ni por casualidad similar a la que nos entregó el escenario nacional, que por cierto nos tuvo en vilo con acontecimientos de muchísima mayor envergadura. Pero claro que han ocurrido cosas en la provincia. Las siguientes líneas serán una suerte de balance, raconto de hechos salientes, relato de lo que han sido estos meses de gestión Cambiemos en la provincia.
MEV llegó al poder repentinamente –no se la creía ganadora-, a fuerza de traiciones y operaciones mediáticas –por polémico que suene-. Por primera vez asistíamos a ver una mujer presidiendo la gobernación, y podía jactarse de poner fin a la extendida permanencia en el poder del PJ.
Llegaba con la innegable ayuda de la estructura partidaria de la UCR. Triste papel el del centenario partido. Una vez asumida, no retribuyó a los radicales en la conformación de su gabinete.
Llegó al poder sin mayorías legislativas y necesitada de tender puentes con otras fuerzas. Cambiemos tendió puentes con la bancada del Frente Renovador, se apegaron a ellos en la labor legislativa. Con algunas concesiones de por medio, lograron su apoyo para la sanción de las leyes que sostenían eran de mayor urgencia.
Contaron con sus votos para sacar adelante la aprobación de un enorme endeudamiento, la aprobación del Presupuesto 2016, de la Ley de Emergencia en Seguridad, la Ley de Emergencia Administrativa y la Ley de Modernización del Estado.
Nada se dijo en estas columnas de la Emergencia Administrativa y la Ley de Modernización del Estado. A los dichos de la gobernación y a los cuestionamientos sindicales y de las bancadas opositoras me remito. El oficialismo las celebra en tanto que dice que habilitan a la gobernación a ser más veloces en la contratación de bienes y servicios, dejar a un lado la engorrosa y lenta burocracia de expedientes que lentamente se pasean entre despachos, priorizar la dotación tecnológica de la administración pública bonaerense, acercando la gestión a la gente, transparentando, siendo más eficientes. Desde la oposición y los sindicatos se pone en tela de juicio posibles aplicaciones precarizadoras del empleo en la provincia. El tiempo dirá acerca del provecho o el perjuicio, de la aplicación de estas legislaciones.
Como no podía ser de otra manera, desde el día 1 se piensa en 2017. El tablero político no ha dejado de moverse y sin lugar a dudas de aquí al año que viene habrá muchos movimientos. Las legislativas bonaerenses son la gran proyección de cara a las presidenciales de 2019 y son de vital importancia para la fisionomía de las cámaras legislativas y el curso de las políticas bonaerenses.
Se saben beneficiarios de un peronismo dividido, que bien puede perdurar o que bien puede tender a la unificación. Saben que el peronismo es la fuerza de mayor inserción territorial y alberga figuras de peso electoral. Tratan de arrimar peronistas a su espacio. Saben que pese a su victoria en 2015, el peronismo mide más.
Las fuerzas políticas lejos están de quedar transparentadas como compartimentos estancos, programas y pertenencias ideológicas nítidas. El escenario político es sin dudas un tablero, un ajedrez abierto a múltiples movimientos, una partida muy cerrada, de inciertos devenires.
Episodios salientes y entredichos entregó la relación entre la gobernación y la policía bonaerense. Desde la gobernación se removió a numerosos policías de sus cargos y se anunciaron compromisos tendientes a depurar las fuerzas de seguridad, una iniciativa practicada repetidas veces en pasadas gestiones. Se suscitaron entredichos respecto al manejo de la Policía Bonaerense entre la gobernadora y Lilita Carrió y llamaron a la alerta aparentes intimidaciones de parte de efectivos de la bonaerense irrumpiendo en forma de advertencia extorsiva mafiosa en propiedades de algunos funcionarios sin causar daños ni extracciones.
Las paritarias bonaerenses han dejado variados saldos. Aunque en ningún caso nos entregan una cabal recomposición del poder adquisitivo de los salarios que desde noviembre/diciembre de 2015 comenzó aceleradamente a erosionarse.
Esos primeros meses no conocieron de recomposiciones frente a esa embestida de los precios. La apertura de negociaciones paritarias se hizo esperar.
Algunos acuerdos conocieron de aumentos retroactivos. Se concedieron mayormente aumentos escalonados y se establecieron compromisos de negociar en el año en dos tramos.
El acuerdo con los docentes significó para Vidal el logro del anunciado inicio de las clases en fecha. Dejó la sensación de no ser tan mal acuerdo. Fue del 35% en cuotas, recién se percibió en su totalidad en el corriente mes de agosto. Quedaba expresa la promesa de reabrir las negociaciones para la segunda parte del año.
Los acuerdos conseguidos por los judiciales, estatales y profesionales de la salud –aunque lejos de ser satisfactorios- fueron alcanzados con movilizaciones, reiterados paros y un prolongado “tire y afloje” frente a una gobernación que se mantuvo férrea en sus magras propuestas de 15% de aumento y que finalmente dio el brazo a torcer.
Los estatales acordaron un 16% para el primer semestre con el reconocimiento de un pequeño retroactivo para enero y febrero y un aumento de similar magnitud de cara a la segunda mitad del año.
Mejor suerte tuvieron los judiciales que obtuvieron un aumento del 32,5%, en tres cuotas, que ya ha sido percibido en su totalidad, con reconocimiento de algunas sumas retroactivas, y quedando contemplada la posibilidad de reabrir la negociación en el último tramo del año.
Más pobre fue el acuerdo con los profesionales de la salud, que obtuvieron un aumento del 25% en cuotas que recién se percibió en su totalidad este mes, con la promesa de reabrir la discusión en el corriente mes de agosto.
Llegados a la segunda mitad del año, la gobernación se resiste a reabrir las negociaciones. Habrá que ver cuán tenaz es su postura. Los próximos días y las próximas semanas seguramente seremos testigos de una candente pugna por las recomposiciones salariales en la provincia.
Se fue testigo de una cargada agenda de movilizaciones, “tires y aflojes” y medidas de fuerza. Los trabajadores han dado tenaces luchas para que la pérdida de salario real sea lo menor posible.
Dos leyes sancionadas por el parlamento bonaerense en la pasada fueron sujeto de dilación: la llamada Ley de Paritarias Municipales Ley nro.14.656 (sancionada en noviembre de 2014) y la Ley de Boleto Educativo Gratuito Ley nro. 14.736 (sancionada en agosto de 2015).
La Ley de Paritarias Municipales, se ha visto postergada en su implementación. Una minoría de los municipios han cumplido con las paritarias.
En cuanto a la Ley de Boleto Educativo, en principio primó la negación a poner en marcha dicho derecho. Un semestre después, seguramente a raíz de las incontenibles presiones del movimiento estudiantil, la gobernadora cedió, “recapacitó” y accedió a ponerlo en marcha. Para estudiantes primarios, secundarios, terciarios y universitarios. En cuanto a los universitarios en principio solo los de la UNLP. Recién para 2017 se incorporarían a las demás universidades de la provincia.
La imagen de M.E. Vidal se mantiene elevada. El paralelo con el ex gobernador le juega a su favor. Vende una buena imagen que cala en un amplio espectro ciudadano. Los males del bonaerense, incluidos los del trabajador estatal, que ha sufrido un duro golpe a su economía familiar, no son en especial atribuidos a la nueva administración provincial, y sí a las políticas de shock del macrismo –acaso para algunos, la necesaria cirugía frente a “la pesada herencia”-.

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