Librecambiemos
Cierta predica y cierto curso de acción hace de la coalición gobernante un gobierno de liberales en lo económico. Neoliberales hemos acostumbrado a decir.
¿Y qué dice esta gente con respecto al comercio exterior? Ventajas comparativas, basta de políticas proteccionistas y de gravámenes sobre las exportaciones. Libertad absoluta para importar y exportar. Si hay industrias ineficientes y que reportan productos a precios más elevados que los productos importados desconociendo de política proteccionista alguna deben sucumbir ante la competencia de la conveniente baratura de lo importado. Las industrias ineficientes o se adaptan y se vuelven súbitamente eficientes o sucumben.
El gobierno macrista, en consonancia con ese predicamento, actúa como era de esperarse.
A contramano de esta concepción, el anterior gobierno gravó la renta extraordinaria del sector más productivo y rentable de la economía (las principales exportaciones agropecuarias) para subsidiar a los más ineficientes y financiar las arcas del Estado, desanclando los precios internos de los precios internacionales. Y llevó adelante políticas proteccionistas y una activa política de ingresos, que propició el despliegue de la producción nacional, generando empleos, con el propósito de empoderar el mercado interno, sabiéndose de que “vivimos de lo que nos vendemos entre nosotros”.
Fue habitual oír acerca de la conveniencia de comprar fuera del país donde los precios son mucho más baratos. Vista desde la conveniencia individual e inmediata con esta sentencia no hay porque entrar a discutor. Pero no quedaba allí y el punto no era ese. “Abramos las importaciones, numerosos productos nos van a salir más baratos y tendremos mayor poder de compra” era la sentencia. Fragmentaria mirada la de algunos. Esta gente o se sabe indemne a esa clase de políticas y celebra esa clase de iniciativas u olvidaba considerar que “vivimos de lo que nos vendemos entre nosotros” y que la contracara de comprar la baratura de afuera es trocar trabajo argentino por trabajo extranjero, desencadenando pérdidas de empleo, redundando en más desempleo, menguando el poder de negociación de los asalariados, empujando así a la baja de salarios y entrando en un juego en que caídas del nivel de actividad, pérdidas de empleo y depreciaciones de salarios se retroalimentan perjudicialmente. Finalmente por barato que sea lo importado, ese círculo vicioso dejará a muchos a la vera del camino, incapaces de permitirse esos consumos y mucho más que eso.
Se sentenciaba que los precios internos eran reflejo de incompetencia. Se perdían de vista consideraciones acerca del tipo de cambio. No se advertía que por más que no sean una maravilla, los salarios argentinos no son “salarios chinos”, de trabajo cuasi esclavo. Y si… no tenemos la competitividad tecnológica de otras latitudes. En todo caso habrá que ir camino a eso.
Si la falta de competencia tiene que ver con ciertos precios habrá que verlo. Y lo mismo si una industria bajo el amparo del Estado y falta de políticas que la asistan mejorar su eficiencia se permite ser menos eficiente de lo que podría ser. Y desde ya que nunca está de más considerar que podría gestarse una administración del comercio exterior mucho más inteligente que fomente una virtuosa integración entre naciones e industrias eficientes. Pero en principio digamos que a groso modo y a priori, las políticas proteccionistas son beneficiosas para la suerte del colectivo.
Para gusto de esta gente, el neoliberal gobierno macrista les está dando el gusto.
Diré que la apertura de importaciones no es irrestricta, pero sí lo suficientemente acentuada como para poner en serios riesgos a amplios sectores de la producción nacional incapaces de hacer frente a la desleal competencia que supone la baratura de los productos importados, lo suficientemente importante como para desencadenar en un muy corto plazo una enorme cantidad de pérdidas de empleo.
Ya ha sido largamente señalado el hecho de que las pérdidas de empleo, las suspensiones, el cierre de empresas comenzó a poco de andado este gobierno, y que el golpe a numerosos empleos y emprendimientos productivos vino de la mano de las caídas en el consumo que produjeron las políticas de shock encarecedoras de los productos de primera necesidad, de los tarifazos y la política de apertura de importaciones, que fue para algunos sectores un golpe letal.
Como se sabe, la brusca devaluación efectuada por el gobierno se fue a precios, casi que la ganancia de competitividad que anunciaron sus ejecutores se licuó con la inflación. Sirvió a los fines de encarecer la mesa de los argentinos, disparar la inflación, mermar los niveles de actividad, poner cuesta arriba las discusiones salariales, reducir salarios reales y resentir severamente los niveles de empleo. Ocho meses después, el tipo de cambio ha quedado “retrasado”. Así las cosas, la competencia se vuelve más desleal, la baratura de lo importado más barata y la amenaza a numerosos empleos más contundentes aun.
Las políticas aperturista, de desregulación o aligeramiento de restricciones a la importación no sólo impactarán negativamente sobre el empleo industrial sino también sobre el empleo de los comercios.
Al gobierno kirchnerista legaba una atenta administración del comercio exterior. Hacía uso de su facultad de fijar gravámenes y restringir importaciones. Concedía o negaba licencias de importación con vistas a cuidar la disponibilidad de divisa extranjera y de proteger numerosos industrias locales de la desleal competencia de la baratura importadora.
El actual gobierno se cree aliviado en materia de disponibilidad de divisas, ha tomado deuda, se fía de la liquidación de divisas del agro. Y abre importaciones despreocupado de sus impactos en el empleo –acaso adrede o para favorecer los intereses de una parte-.
Libra de restricciones al comercio puerta a puerta y concede mayores licencias para la libre importación.
Ya se han oído voces desde el gobierno en alusión a la inviabilidad de ciertas industrias, llamando a “reconvertirse”. En el mejor de los casos contemplando la existencia de industrias no del todo ineficientes, respaldables o sobre las que se puede tener alguna política.
No han desmantelado por completo las retenciones. Han eliminado retenciones. Pero aun la soja, el producto de mayor rentabilidad, área de siembra y volumen exportado tiene un porcentaje elevado de retenciones. Aunque parecen camino llevarlas a una expresión más reducida cuando no directamente a eliminarlas. Ya han anunciado una futura reducción del gravamen. Y eso, una vez más, es transferir ingresos a sectores concentrados, desfinanciar al Estado y llegado el caso quizás atentar una vez más contra la mesa de los argentinos.
Como ya es costumbre expresar: ojalá uno esté enormemente equivocado y la realidad contradiga estos pronósticos, que no por nada se anuncian; o que no falte golpe de timón o cambio de circunstancias para poner freno las consecuencias negativas de esta clase de políticas.
El curso de los hechos en esta materia se condice con las advertencias acerca de la política neoliberal que encarnaba el macrismo. ¿Es este el comienzo de una película ya vista? Veremos cómo sigue esta historia.

[OPINIÓN] Librecambiemos https://t.co/ZQms0ss063 @JM_perriello