Un Estado Provincial Verdugo
Un joven de 21 años, a quién llamaremos SA, se fugó el pasado 29 de abril del Instituto Virrey del Pino perteneciente a la Unidad Penitenciaria de La Matanza. Hasta el momento, ningún representante del Estado se ha comunicado con la familia, pero esa no es la única ausencia estatal que han padecido. Leer más

“Una vez más queda claro que la Justicia no está dispuesta a juzgarse a sí misma”, dice el comunicado difundido el martes por Memoria Activa, que reúne a familiares de las víctimas del atentado contra la AMIA, cuando se conoció el fallo del Juez Ariel Lijo en el cual sobreseyó al ex ministro del Interior Carlos Corach y a los secretarios letrados del ex juez Juan José Galeano en la causa en la que se investiga el desvío de la causa AMIA.
Durante las Cruzadas los cristianos libraron cruentas batallas contra los turcos. La rivalidad era tan grande que, para un cruzado, cortarle la cabeza a un turco era una gran victoria. Cuando lo lograban, colgaban la cabeza del turco en el mástil de un barco o la ensartaban en una lanza y los soldados lo acusaban de todos los males habidos y por haber.
Hace semanas que tenía que escribir sobre este tema en esta columna de opinión que contiene mis pensamientos dos veces por semana. Y esto que leen no es manifiesto político partidario, ni mucho menos, es, apenas, una opinión. No es que no escribí por falta de ideas, información o ganas, sino porque esperaba algunas acciones o gestos que no llegaron, esperaba otras actitudes y me cansé de esperar. Lo cierto es que esperaba que no hubiera pasado, pero, sabemos, esas cosas son imposibles, porque la verdad termina siendo la única realidad de la que disponemos.
En las últimas horas, la Diputada Nacional del PRO, Gisela Scaglia, junto a otros legisladores macristas, como Patricia Bullrich, Laura Alonso, Eduardo Cáceres, Cornelia Schmidt Liermann y Pablo Tonelli, presentaron un escrito dirigido a la Presidencia de la Comisión de Juicio Político en el que piden ampliar las causas por las que habían exigido hace dos años el juicio político a Amado Boudou.
Cosa rara este fin de ciclo kirchnerista. A ver, uno espera otra cosa de los finales, espera que sean definitorios, drásticos y, sobre todo, eso: finales. Colofones terminantes que cortan de cuajo todo, eso se espera en “un final de ciclo”, suena repetitivo, pero en la política argentina los conceptos que suelen instalarse –o intentan hacerlo- pueden significar cosas diferentes para unos y otros. Y este es el caso del Fin del Kirchnerismo.
(Por Gustavo A. Beade*)-Comenzamos a preocuparnos por las usurpaciones que ocurrían en lugares públicos a partir de lo sucedido en el Parque Indoamericano allá por el año 2010. Luego de un tiempo, este año nuevas usurpaciones se produjeron en lugares cercanos generando conflictos aún no resueltos. Usurpar un terreno, como muchos saben es un delito. Sin embargo, creo que tenemos razones para pensar esas conductas desde un punto de vista distinto al que solemos tener habitualmente.
¿Y los indignados? ¿Dónde están los indignados de la vida que se desgarran las vestiduras ante todo lo que no les gusta o les hace caer mal alguna de sus cuatro comidas diarias? ¿Dónde está ahora reclamando por los derechos de un muchacho golpeado, humillado y atado a dos maderas por policías?
Hace pocos días, la Cámara Federal porteña declaró la inconstitucionalidad del memorándum que el Gobierno Nacional suscribió con Irán para intentar avanzar en el caso del atentado a la AMIA y poder interrogar a sospechosos, entre otras cosas. Los camaristas Eduardo Farah y Jorge Ballestero, de la Sala I del tribunal de alzada, revocaron el fallo del juez federal de la causa AMIA, Rodolfo Canicoba Corral, que había valado el memorándum. Así también le ordenaron al ejecutivo “no se dé comienzo a la ejecución” del acuerdo hasta que se resuelva la apelación que, naturalmente, el gobierno argentino realizó.
Nadie puede negar que es un año especial en materia de derecho penal y política criminal. La difusión del Anteproyecto de Código Penal redactado por la Comisión especial presidida por Eugenio Zaffaroni generó un gran revuelo. Políticos, especialistas y comunicadores le dedicaron semanas enteras a discutir lo que decía y no decía, lo que hacía y no hacía este Anteproyecto y esto produjo la masificación de reclamos por la inseguridad, y un afán desesperado por dar respuestas. Pero lamentablemente la gran mayoría de las respuestas a estos reclamos apuntaron al discurso fácil y despreocupado por los verdaderos problemas, donde el único objetivo parece haber sido ganar apoyo político que pueda traducirse en votos en un futuro inmediato, o en más audiencia y rating.