A pesar de la justicia, la misma justicia mueve la causa AMIA

amia2Hace pocos días, la Cámara Federal porteña declaró la inconstitucionalidad del memorándum que el Gobierno Nacional suscribió con Irán para intentar avanzar en el caso del atentado a la AMIA y poder interrogar a sospechosos, entre otras cosas. Los camaristas Eduardo Farah y Jorge Ballestero, de la Sala I del tribunal de alzada, revocaron el fallo del juez federal de la causa AMIA, Rodolfo Canicoba Corral, que había valado el memorándum. Así también le ordenaron al ejecutivo “no se dé comienzo a la ejecución” del acuerdo hasta que se resuelva la apelación que, naturalmente, el gobierno argentino realizó.

Este protocolo de entendimiento fue aprobado en la Cámara de Diputados luego de 14 horas de debate, no es un capricho de Cristina y su canciller, sino un intento para destrabar una causa que por más de 14 años había estado trabada y que compone una de las más dolorosas heridas abiertas por el terrorismo y la impunidad en nuestro territorio.
Aun así hubo quienes se alegraron por este fallo judicial, como también quienes se opusieron con firmeza en aquel momento de la aprobación, hace más de un año. A pesar de ello, hubo cambios. A pesar de la inmensidad de escollos, injusticias e hipocresías, algunas cosas han podido avanzar. Aunque claramente la justicia en el caso AMIA está a universos de distancia de llegar, en los últimos tiempos se han obtenido algunos avances. De hecho, lograr ese entendimiento con Irán, donde se iba a poder tomar testimonio a sospechosos, era un largo paso adelante. Pero ahora el mismo Canicoba Corral ordenó llevar a juicio a Carlos Telleldín, acusado por el delito de homicidio calificado doblemente agravado por las víctimas del atentando a la mutual judía. El juez federal consideró que la investigación desarrollada cuenta con pruebas suficientes para indicar que “Telleldín tenía conocimiento del destino de la camioneta” que se estrelló contra el edificio y estalló en 1994 ocasionando la muerte de 85 personas.
Hagamos un poco de memoria, lindo y necesario ejercicio: en el primer juicio, Telleldin había testificado que la Trafic que explotó había sido vendida antes de ese fatídico 18 de julio de 1994, pero en el año 1996 cambió su declaración y dijo que la camioneta se la había llevado el excomisario bonaerense Juan Ribelli y otros policías tras haberlo “apretado” por supuestas deudas vinculadas al tráfico de autopartes de vehículos robados. Luego la justicia descubrió que algún funcionario de la SIDE del gobierno de Carlos Menem había pagado 400 mil dólares del Estado a Tellendín para que diera esa información y así apareciera algún culpable. Recién en 2003, tras casi tres años de juicio, el Tribunal Oral Federal 3 dictó sentencia a Telleldín, Ribelli y otros 19 acusados de haber integrado la llamada “conexión local” del ataque a la AMIA. Pero luego el mismo Tribunal Oral Federal 3 encontró inocente a Telleldín, entendiendo que había habido irregularidades en el acto de hallazgo del motor de la Trafic que condujo a los investigadores hasta dar con él.
Ahora es la misma justicia, la que va y viene sobre sus propios pasos, la que debe juzgar a Tellendín luego de la revocatoria a su “inocencia” por parte de la Corte Suprema. Justicia, justicia perseguirás, aunque se esconda, aunque corra veloz, aunque muchos la escondan bajo la mesa por bajezas políticas y por vivir cómodos en la impunidad.

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