El cinismo enfermo de culpar a la víctima
No alcanza terminar en la basura. No alcanza que te violen, te torturen y te asesinen. No alcanza el miedo y el dolor. No alcanza morir con una media sucia atragantada. No alcanza nada de eso. Porque después de vejada, después de muerta, después de ser descartada en una bolsa como mugre, todavía falta que te acusen se trola, de fácil, de loca. Todavía falta que digan que vos buscabas que te pase lo que te pasó, porque te vestías así, provocadora. Leer más

Todos hoy hablan del acuerdo de la Unión Cívica Radical con el partido de Mauricio Macri. Muchos protestan por una supuesta traición del partido centenario a sus ideales básicos, de que Raúl Alfonsín se estaría revolviendo en su tumba y cosas así. Hablemos, entonces, de la UCR, un partido que se ufana de ocupar el campo popular, de encarnar un cierto progresismo que bajaba de los barcos hace cien años y la representación de los trabajadores de aquella época, pero que sin embargo llevó en sus listas a un señor de apellido Alvear de origen aristocrático y representante de esa Argentina criadora de vacas, que se la pasaba en París tirando manteca al techo.
Hemos conocido imposturas notables de políticos que no necesitan fingir ciertas cosas pero igual deciden arriesgarse y fracasan con estrépito. Como cuando Macri y Michetti se fotografiaron con otros funcionaron del PRO comiendo choripán o intentando hacerlo.
Este miércoles por la mañana el juez Daniel Rafecas rechazó la denuncia de Alberto Nisman contra la Presidenta de la Nación, el canciller Héctor Timerman y otros funcionarios. El fiscal fallecido los acusaba de encubrir a Irán en la causa por el atentado a la AMIA. Naturalmente, la muerte de Nisman –aun caratulada como dudosa-, infló la situación política y judicial a niveles estratosféricos.
La marcha del 18F fue catalogada como “histórica” por sus convocantes, concurrentes y beneficiarios. Tal vez estén en lo cierto: si algo quedará en la historia de este acto, será, precisamente, el error.
La marcha de ayer nos dejó varias cosas, muchas de ellas confirmaciones de cuestiones que ya sosteníamos con anterioridad. Quedó claro que fue una manifestación opositora, hubo expresiones violentas para con el gobierno nacional, -para con la Presidenta, puntualmente-, como en las otras salidas a la calle orquestadas por los sectores antagónicos al oficialismo. Vimos, también, una evidente utilización de la marcha por parte de los políticos no kirchneristas: los rostros felices de Patricia Bullrich y Laura Alonso mientras se paseaban entre los paraguas eran una muestra de eso. Porque salió como esperaban, aunque de seguro aguardaban muchas más gente de la que en verdad se hizo presente.
En los últimos años, distintas personalidades, algunos historiadores, otros intelectuales y hasta memoriosos, han reiterado una idea que tiene que ver con la similitud que habría entre el gobierno actual y las dos primeras presidencias de Perón. Surgen en la comparación cifras sobre distribución del ingreso, empleo, derechos de los trabajadores, etc.Por lo tanto, en una consideración de trazo muy grueso, podríamos establecer que, a igualdad de acciones, igualdad de intentos de reacción. Es decir, igualdad de enemigos.
Que los medios hegemónicos quieran sostener el caso Nisman como único tema nacional no significa que no sucedan otras cosas, buenas y malas, sino simplemente que les conviene hablar sólo de eso. Es por ello que desde diarios como Clarín y La Nación no sólo publican varias notas al día sobre la marcha del 18, sino que son convocantes desvergonzados a cualquier actividad que pueda dibujarse como algo anti gobierno, por eso llaman a participar sin reparos.
¡Carnaval, carnaval, qué inconsciente