Después del 18F
La marcha de ayer nos dejó varias cosas, muchas de ellas confirmaciones de cuestiones que ya sosteníamos con anterioridad. Quedó claro que fue una manifestación opositora, hubo expresiones violentas para con el gobierno nacional, -para con la Presidenta, puntualmente-, como en las otras salidas a la calle orquestadas por los sectores antagónicos al oficialismo. Vimos, también, una evidente utilización de la marcha por parte de los políticos no kirchneristas: los rostros felices de Patricia Bullrich y Laura Alonso mientras se paseaban entre los paraguas eran una muestra de eso. Porque salió como esperaban, aunque de seguro aguardaban muchas más gente de la que en verdad se hizo presente.
Todo eso lo sabíamos y lo dijimos mucho antes del 18. Iban a realizar una utilización política y lo hicieron, desfachatadamente. Muchas personas se acercaron a expresar sus respetos por Nisman, a pedir que se esclarezca su muerte y a marchar en paz. Pero si la marcha la convocaban los fiscales de la servilleta de Corach, miembros del Poder Judicial que fueron señalados como encubridores de la causa AMIA, que deciden no investigar a Clarín o las cuentas ilegales del HSBC en el exterior, no podíamos esperar nada mejor de lo que al final salió.
Mientras Nelson Castro relataba los devenires de la marcha como si fuera un laxo partido de fútbol, las cámaras de TN fueron identificando a los políticos presentes, como las ya nombradas Bullrich y Alonso, también poncharon a Lousteau, Massa, Carrió, Mauricio Macri, Hermes Binner, entre otros. Es de destacar la coincidencia de la hija de detenidos desaparecidos, Victoria Donda, bajo las mismas consignas que la apologista de la dictadura Cecilia Pando. Pero bueno, ella sabrá el suelo que pisa y junto a quienes.
La lluvia de seguro mermó la cantidad de asistentes, cosa que no ocurre con las marchas a favor del gobierno que se han realizado bajo aguaceros imposibles y han contado con cientos de miles de participantes. Muchos, que no comulgan con el Kirchnerismo, de seguro tampoco quisieron participar del 18F porque reconocen en los fiscales convocantes a figuras oportunistas que le han hecho mucho daño a la justicia. Eso también hay que decirlo, aunque las fotos que trasciendan sean de señoras emocionadas queriendo tocar a Marijuan como si fuera Cristo recién bajado de la cruz.
Una marcha más que no tuvo el efecto esperado: aun no han podido superar el famoso 8N. Y, hasta ahí, cada uno en la suya. Si algunos quieren santificar a Alberto Nisman, que tuvo cajoneada la causa AMIA más de 10 años, que era empleado de los servicios de inteligencia, que presentó una denuncia absolutamente inconsistente contra la Jefa de Estado, allá ellos. No participar de esa marcha que postula al fiscal fallecido como un Guchito Gil de Puerto Madero no significa en absoluto que los que no pensamos así de él no queramos saber qué pasó, cómo murió. Al contrario, tenemos claro que Nisman no era ningún santo y queremos conocer la verdad sobre su muerte y que si no fue un suicidio se haga justicia.
Pero eventos como los de ayer aun reflejan otras cosas que siguen doliendo porque demuestran un permanente rencor hacia el otro, que aprovecha de instancias públicas como la vivida este miércoles para desbordarse, cosa que me gustaría analizar un instante, ya que sobre lo demás ya se ha escrito demasiado en todas partes. Por ejemplo en las redes sociales hubo adherentes al 18F que señalaban con un desprecio del que quizá no sean concientes que estaban allí sin incentivos gastronómicos o económicos. Es bueno que quienes tenían ganas de expresarse, por los motivos que fuese, lo hayan podido hacer. Y no está entre las voluntades y capacidades de nadie que proteja la democracia cercenar ese derecho. Pero sería bueno, además, que algunos entiendan que si ellos se mueven y manifiestan por sus convicciones, quienes apoyan al gobierno también lo hacen movidos por sus ideas y sentimientos. Sería bueno que aquellos que creen que todo se hace por un chorizo entre dos panes y una bebida cola, empiecen a asumir que ese alimento frugal y de alto tenor graso no es combustible suficiente para tenerte bajo el aguacero cantando durante horas, y que las únicas naftas válidas que funcionan a la hora de bancar al gobierno son, justamente, las ideas.
Sería bueno que aquellos que creen que se expresan cuando opinan sobre lo que vos pensás, pero te tildan de intolerante cuando vos hacés lo propio sobre sus comentarios, logren ver que no hay paraguas que los proteja de la discriminación y acepten que todos podemos pensar diferente, reclamar cosas diferentes, y que los que finalmente gobiernan son los que ganan en las urnas.
De la misma forma, esta salida a la calle que muchos dijeron era por la Memoria, es un buen pie para invitarlos a acompañarnos el próximo 24 de marzo a marchar junto a Madres, Abuelas, Hijos y demás organismos de Derechos Humanos, como cada año. Porque cuando hablamos de Verdad y Justicia no hay dos veredas encontradas, no puede haber dos lados. Y, como todo, se debe seguir construyendo, con esfuerzo, acordando y discrepando, pero sobre todo aceptando las reglas que impone vivir en democracia.

Después del 18F. Cuantos de los que marchan por AMIA, marchan el 24 de marzo también? Interesante.
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