Las cosas por su nombre
Las cosas por su nombre. No le digamos saqueos al robo sistemático y organizado de bienes suntuosos. No comparemos estos incidentes con los saqueos por hambre del 2001, cuando era comida lo que se llevaba la gente de los comercios, la comida que no podían comprar porque no había trabajo, no había plata, prácticamente no había Estado. No llamemos simple reclamo salarial al acuartelamiento policial, cuando el que exige tiene una 9mm. en la cintura y la posibilidad de liberar las ciudades para que sean pasto de los delincuentes si no se cede a sus pedidos. Y mucho menos cuando sabemos y pudo comprobarse que en diversos puntos del país la misma policía acicateó y comandó estos asaltos y destrozos. No. Llamemos a las cosas por su nombre. Leer más

Da un poco de miedo ver como reaccionan algunos líderes políticos ante imponderables, catástrofes y desgracias varias. Sobre todo cuando ellos mismos se creen capacitados para gobernar todo el país y, -miedo mortal- dicen querer exporta el sistema que implementan, por ejemplo, en las provincias que dirigen. 
Incertidumbre. Concentración mediática. Falta de respeto al trabajo. Manoseo laboral. Podríamos utilizar cualquier de estas expresiones, entre otras, para empezar a describir lo que está pasando por estas horas en la ciudad de Mar del Plata con uno de sus dos diarios: El Atlántico y, sobre, todo, con sus trabajadores.
Un cura a Sedronar. Un cura. Sedronar. Las alertas a veces prejuiciosas empiezan a dar destellos. Un cura, representante de la Iglesia Católica como institución, que tan lejos de los más necesitados se ha ido colocando con el paso del tiempo, excepto honrosas excepciones. La misma Iglesia que tiene a sacerdotes como Grassi, pedófilo condenado. La misma Iglesia que tuvo a Carlos Mujica, cura militante de las causas justas de los pueblos.
Algún titular de un diario de tirada nacional reza: “La oposición dividida”, y en vez de hacernos pensar en el tema que propicia esa divergencia de opiniones, pensamos otra cosa y nos planteamos una pregunta obvia: ¿Cuándo es que no está dividida?
Sucedió en la provincia de Entre Ríos, y aunque nos queda a unos cuantos kilómetros de Buenos Aires, la situación que allí se vivió se da aquí y en todas partes: la discriminación como herramienta de marketing. “Mujeres de Fiesta. Morochas 2×1. Rubias Free”, rezaba la publicidad del boliche El Templo D-Raku, de la ciudad de Nogoyá.
El rumor, fundado en la necesidad de oxigenar el gabinete y reforzar o reestructurar algunas áreas, corría desde hace meses, desde las Elecciones Primarias, Abiertas y Simultáneas. Se hablaba de la Jefatura de Ministros y se especulaba con varios nombres, como el de Sergio Uribarri, actual gobernador entrerriano, y con la viable vuelta de Aníbal Fernández a ese cargo, entre otras posibilidades que se barajaban.
Empezamos hablando esta semana de los dichos de Jaime Durán Barba, quien dijo que Adolf Hitler era un tipo espectacular y que revistió de gran importancia para el mundo. Y vamos a terminar la semana intentando hacer un llamado de atención que se enmarca en el mismo sentido, porque después de ese exabrupto de apología al nazismo, el día martes, un grupo de ultracatólicos interrumpió en la Catedral Metropolitana una ceremonia conmemorativa de los hechos ocurridos el 9 de noviembre de 1938 en La noche de los cristales rotos, cuando grupos organizados saquearon e incendiaron negocios, instituciones y sinagogas de Alemania, Austria y el sudeste de Checoslovaquia, países ocupados por las tropas nazis. 