Un cura a Sedronar, cambian los paradigmas
Un cura a Sedronar. Un cura. Sedronar. Las alertas a veces prejuiciosas empiezan a dar destellos. Un cura, representante de la Iglesia Católica como institución, que tan lejos de los más necesitados se ha ido colocando con el paso del tiempo, excepto honrosas excepciones. La misma Iglesia que tiene a sacerdotes como Grassi, pedófilo condenado. La misma Iglesia que tuvo a Carlos Mujica, cura militante de las causas justas de los pueblos.
Sedronar, Secretaría de Programación para la prevención de la drogadicción y la lucha contra el narcotráfico, creada en la primera presidencia de Carlos Menem haciendo caso a las sugerencias de la Embajada de los Estados Unidos y su agencia anti drogas, la DEA. Espacio estatal que siempre, desde sus inicios, ha dejado mucho que desear y estaba vacante desde marzo, cuando Rafael Bielsa renunció a la titularidad del cargo.
Entonces, y no es por buscar escudos de defensa, estas dos combinaciones hacen sonar alguna alarma. Pero hay que seguir leyendo y hay que esperar lo mejor, siempre.
Juan Carlos Molina fue designado ayer para ocupar esa silla vacía al frente de la Secretaría. Molina es cura. Molina se reconoce como admirador de la llamada Teoría de la Liberación, corriente teológica latinoamericana que agrupa a sacerdotes tercermundistas que destacan la labor que “emana de una experiencia de compromiso y trabajo con y por los pobres, de horror ante la pobreza y la injusticia, y de apreciación de las posibilidades de las personas oprimidas como creadores de su propia historia y superadores del sufrimiento”.
Molina preside cuatro casas de atención para jóvenes en extrema situación de vulnerabilidad: dos en el Chaco, otra en el pueblo de Cañadón Seco, en Santa Cruz, y la cuarta en Haití. Y, además, es un militante político, naturalmente ligado al Kirchnerismo, más específicamente a la agrupación Kolina que lidera la Ministra de Desarrollo Social Alicia Kirchner, de quien Molina es asesor ad honorem.
Hasta aquí podemos inferir que es un cura raro, al menos para la media argentina, de hecho está a la izquierda de la jerarquía eclesiástica local. Tiene experiencia de trabajo en los sectores más desprotegidos de la sociedad, allí donde hay otros curas villeros que son amenazados constantemente por los narcos por el inmenso trabajo que realizan en la lucha contra las adicciones.
Hace poco la Conferencia Episcopal Argentina emitió un duro comunicado por la acefalía en Sedronar: “El drama del narcotráfico y la droga”, fue titulado. “La Argentina está corriendo el riesgo de pasar a una situación de difícil retorno. Si la dirigencia política y social no toma medidas urgentes costará mucho tiempo y mucha sangre erradicar estas mafias (de narcotraficantes) que han ido ganando cada vez más espacio”, subrayan en el documento. Quizá este nombramiento sea la devolución de gentileza del gobierno nacional que apuesta a cambiar el paradigma que ha tenido esta dependencia desde sus inicios en el menemismo, que no ha estado vinculado fuertemente al trabajo social y si más a la lucha contra las organizaciones criminales, cosa que, según Capitanich, cambiará ahora.
Este nuevo paradigma, absolutamente necesario, “En el aspecto del tratamiento, del rescate social que demandan las drogas, estará el padre Molina y en la represión del narcotráfico el secretario de Seguridad, Sergio Berni”, agregó el flamante Jefe de Gabinete este viernes durante el anuncio.
Que los prejuicios no ganen, que las buenas acciones prevalezcan. Y que la gente que hace por el bien de los demás nunca deje de trabajar.

«Un cura a Sedronar, cambian los paradigmas» http://t.co/nSqC4MBKhs para @24baires
RT @24baires: [OPINIÓN] Un cura a Sedronar, cambian los paradigmas http://t.co/QDDg7Xf5nT por @MajoSanchez82
RT @24baires: [OPINIÓN] Un cura a Sedronar, cambian los paradigmas http://t.co/QDDg7Xf5nT por @MajoSanchez82