Lucha, vuelve y patea el tablero
El rumor, fundado en la necesidad de oxigenar el gabinete y reforzar o reestructurar algunas áreas, corría desde hace meses, desde las Elecciones Primarias, Abiertas y Simultáneas. Se hablaba de la Jefatura de Ministros y se especulaba con varios nombres, como el de Sergio Uribarri, actual gobernador entrerriano, y con la viable vuelta de Aníbal Fernández a ese cargo, entre otras posibilidades que se barajaban.
En Economía, la designación del secretario de Política Económica y Planificación del Desarrollo, que en la práctica hace las veces de viceministro, Axel Kicillof, no sorprendió a casi nadie, se sabía que el sucesor de Hernán Lorenzino estaba cerca, de hecho, en lo últimos tiempos, el tipo de exposición pública de ambos había marcado bastante la cancha y lo mostraba a Kicillof ideando y manejando algunos de los puntos clave de la gestión de gobierno y del crecimiento económico del país, como son los créditos Pro.Cre.Ar Bicentenario.
Los otros tres cambios en el gabinete los protagonizan el hasta ayer titular del Banco de la Nación Argentina, Juan Carlos Fábrega, que reemplazará a Mercedes Marcó del Pont en la presidencia del Banco Central, Juan Ignacio Forlón, en la presidencia del Banco Nación que deja bacante Fábrega y Carlos Casamiquela, que de la titularidad del INTA pasa al Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca. Y esta es la única cara nueva que se incorpora.
En un año electoral, donde los resultado generales en el país fueron buenos para el kirchnerismo pero se perdió en puntos clave como el la provincia de Buenos Aires, el gobierno busca darles nuevos aires a los ejes neurálgicos de la administración, como son casi todas las áreas de economía (La titularidad del propio Ministerio, Banco Central y Banco Nación) y la relación de todos los ministerios entre sí, articulación imprescindible.
La oposición saludó el cambio en la Jefatura de Gabinete y, en líneas generales, gustaron de la designación de alguien como Capitanich. De Mendigueren, Alfonsin y otros referentes del arco opositor no ahorraron elogios para el hasta recién gobernador del Chaco. Quizá este nombramiento armonice un poco la voluptuosidad con que a veces se enfrentan oficialismo y contrarios, o quizá suceda como pasó con Matín Sabbatella, que era bueno, honesto y capaz hasta que lo designaron en AFSCA y comenzaron a atacarlo. El tiempo dirá.
De por sí, Capitanich, si bien del palo kirchnerista desde un principio, es un hombre de perfil conservador, que ganó con un 60% las últimas elecciones en su provincia y posee gran experiencia en la gestión, que puede aportar a esta nueva etapa de gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
Por el lado de Axel Kicillof, más de uno se habrá rascado a cuatro manos por una explosión de caspa al saber que a quien tildan de marxista, como si esto fuera algo necesariamente negativo, estará ahora al frente de la cartera económica. Las capacidades de este ya no tan joven de 42 años han quedado más que demostradas, así como la confianza que la Jefa de Estado le tiene para que se desempeñe en su área de experiencia y conocimiento.
Si algunos creían que Cristina volvería a sus actividades de manera pausada, acomodándose de a poco, sin cambios bruscos, bueno, no han aprendido a conocerla en estos años, donde se ha caracterizado tanto ella como en su momento el propio Néstor Kirchner, en redoblar siempre las apuestas y patear el tablero de lo instaurado y sabido, porque en el kirchnerismo se gana o se pierde, pero jamás se hacen tablas.

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