Sí, son un grupúsculo, una minoría. Pero lo último que tenemos que hacer es subestimarlos. Es un árbol con pocas ramas, quizá, pero las raíces del odio son profundas. Y están arraigadas, porque no es una moda el racismo, la homofobia, la xenofobia, la violencia visceral contra todo aquel que piensa diferente: es ideología. Eso no se pasa, no llega a su auge y cae. Si creemos eso y no actuamos, por ende, en consecuencia, seguiremos viendo cómo se reproducen ante nuestros ojos los fascistas. Porque el odio es contagioso, como la ignorancia. Y estos sujetos están llenos de ambas cosas. Leer más