Nacimos para vivir
¿Quién de nosotras no vuelve hoy a su casa? ¿Quién de nosotras hoy no vuelve nunca más a su casa? Miramos a nuestro alrededor y nos preguntamos eso, todo los días. Cuando dejamos a una amiga, de noche, le pedimos que nos avise cuando llegue a destino, porque no sabemos si llega. Porque tenemos miedo que no, que ese mensaje falte, que ella desaparezca en esta oscuridad y haya que buscarla, y pedir, y preguntar, y no saber. Y vivir así no está bien. Leer más

Terminó un marzo histórico, de lucha, de empoderamiento popular, que nos encontró en las calles peleando por nuestros derechos. Porque no sólo salimos a marchar y exigir el fin de los tarifazos y despidos, también salimos a denunciar que los hijos dilectos del patriarcado nos matan por ser mujeres, y entendimos que debemos proteger aquello que creemos intocable: defendimos la Educación Pública, la Memoria, la Verdad y la Justicia, como siempre, como nunca.
Cada año, llegados a fines de febrero o principios de marzo la paritaria docente nos tiene en vilo. Año tras año para estas fechas la educación se pone sobre el tapete y sobrevuelan apreciaciones que año a año se repiten. Lo tenemos bien presente: es una negociación marcada por una temporalidad bien clara, signada por la fecha pautada para el inicio de las clases y en que la dificultad de llegar a un acuerdo tiene por moneda corriente el paro y el no inicio de clases en tiempo y forma.
«Lo que ustedes llaman aciertos, son errores,
El verano pasado el clima tampoco ayudó. Llovieron cascotes pesados, seguido. Cayeron desde todos lados, no podías recuperarte de uno que ya te caía otro. Muchos pensaron que sólo caían lejos, aunque los veían estallar alrededor. Creyeron que llovía para otros, que a ellos esas piñas oficiales no les caerían encima. Ojalá ya se hayan dado cuenta de que debajo de esta lluvia injusta, quedamos todos, sin techo, sin cobijo, vulnerables.
Abracémonos como hermanos. Lloremos juntos, lloremos fuerte: murió papá, compañeros. Reguemos con nuestras lágrimas los caminos que él trazó. Que con cada gota caída en tierra logremos hacer germinar sus ideas.
Ha pasado un año. El 22 de noviembre del año pasado, el pueblo argentino en un reñido ballotage dio por ganador a Mauricio Macri. Semanas más tarde fue su asunción. Estamos a poco de que cumplan un año de gobierno. Recordamos sus promesas, los dichos de campaña y la imagen que proyectaron de sí.
Como ya sabemos, -aun aquellos a los que más costó asumir los resultados electorales-, en el municipio de General Pueyrredon, ganó Carlos Fernando Arroyo, un hombre de la derecha rancia de nuestro país. Es así, y él gusta de exponer sus ideas arcaicas y sectarias cada vez que abre la boca ante la prensa o en diversas reuniones a las que debe asistir por el cargo que ocupa desde hace ya casi un año.
A las mujeres nos matan por ser mujeres. Eso tiene un nombre. Está tipificado jurídicamente: se llama femicidio. Pero la mayoría de los medios, sobre todo los hegemónicos, nos niegan hasta eso: somos “otro caso más de homicidio”, en sus frías páginas que, cuando no cuentan mal lo que nos pasa, fomentan la misoginia y el machismo.