Estamos atravesando épocas donde algunos se esfuerzan por hacernos creer que hay vidas con más valor que otras. Que hay quienes creen tener, por algún circunstancial hecho, potestades sobre las vidas de otros y que esos otros no tienen derechos, al menos no los mismos derechos que nosotros. Y hacen de ese nosotros un sitio oscuro, abyecto y peligroso. Vivimos momentos donde agitadores violentos, por diferentes medios, gustan de pinchar donde más duele esperando obtener réditos conspicuos. Donde dirigentes políticos justifican hechos aborrecibles con mentiras y así muestran qué sociedad construirían si ellos gobernaran: una sociedad en la que no quiero vivir. Leer más