Es el grito desgarrador de la madre de un joven de Ciudad Juárez, al cual decapitaron vivo y descuartizaron en 16 partes, esparciendo los restos de su cuerpo por dicha ciudad a modo de mensaje. Tal escena , se repite en la cotidianeidad de las ciudades y países que fueron destinados a costear muertos mediante una perversa división internacional del trabajo en materia de drogas ilícitas, en la cual los países del sur destinan recursos naturales, mano de obra esclava y ofrendas de sangre al prohibicionismo, mientras que países del norte, mentores de la cruzada, cuantifican beneficios de un negocio transnacional que ronda en los 320.000 millones de dólares anuales, operativizan el 0,6% del PBI mundial destinado al lavado de dinero y exportan las armas para que «la guerra contra las drogas» sea digna de recursos, balanceada entre sus bandos y mantenida lejos de casa. Leer más