Las paritarias y la disputa del empleo público tras el acuerdo docente en la Provincia

docentes vidal

La postal de la semana pasada fue el acuerdo con los docentes y el inicio de clases en fecha. Quizás la nota anterior al referirme al acuerdo fui exageradamente crítico. Puede que no haya sido tan mal acuerdo. Verdaderamente comprometidas están otras negociaciones salariales. La incertidumbre, la situación más crítica se halla en otros colectivos del empleo público y privado.
Desde ya que el acuerdo no fue para celebrar con bombos y platillos. Aparece fácilmente la incertidumbre en cuanto a la inflación, cierta desconfianza de una supuesta predisposición a rever el aumento llegado el caso. Se ve que no es un acuerdo que de golpe se haga sentir como una recomposición de poder adquisitivo y que si reanudado el ciclo lectivo luego del receso invernal no se da otro aumento que cubra una inflación posterior finalmente con todas las letras se verá un ataque al bolsillo docente.
De inmediato surge el comentario de que el colectivo docente tiene sus cosas que lo distinguen. Habrá quienes digan que después de todo no cobran tan mal comparado con amplios colectivos de trabajadores, se caracterizan por la estabilidad, la formalidad del empleo, un régimen previsional con cierto atractivo, etcétera, etcétera, etcétera. Siempre es bueno señalar la muy diversa situación del colectivo docente.

Tengo mis dudas respecto a que verdaderamente vengan con gran vocación de ajuste por allí, imagino que tendrán sus reparos pero tal vez me equivoque. Quizás a causa de los escasos esfuerzos por robustecer el sistema educativo no haya mucho margen para el ajuste.
Un Estado que garantice mínimamente el acceso a la educación más elemental nadie lo pone en duda. La función, el trabajo del docente, ese alcance mínimo del Estado no está en cuestión. En cambio, sí pueden poner en cuestión vastas atribuciones del Estado, cierto alcance del mismo y con ello muchos otros empleos.
A diferencia de otras negociaciones del Estado con sus trabajadores, la negociación docente se ve marcada por una temporalidad clara como es aquella que marca la necesariedad del inicio del ciclo lectivo, un hecho que queda a la vista del público en general y en que un amplio público de alguna u otra manera se ve implicado. Más que cualquier otra pone en juego el poder adquisitivo de un numeroso colectivo de familias y acaso también moviliza una sensibilidad social mayor. No por nada fue el primero y hasta aquí único acuerdo salarial de la gestión Vidal.

A las puertas de los despachos de gobernación aún golpean los reclamos de celeridad y las reivindicaciones salariales de otros grupos de trabajadores bonaerenses por medio de las organizaciones gremiales que los representan. Vemos en la actitud, en la prédica, en las primeras decisiones que han tomado y en sus ofrecimientos la pretensión de reducir en apreciable magnitud el empleo público y de negociar en la mayor parte de los casos salarios reales a la baja, por debajo del aumento del costo de vida.

Distintos colectivos de trabajadores no conforman en número lo que los docentes y de ahí que su visibilidad sea menor, en lo que respecta a muchos su función es más fácilmente puesta en cuestión, no cuentan con una temporalidad tal que marque la necesaria celeridad de la negociación, sus medidas de fuerza no logran la eficacia deseada en virtud de que no amontonan a un público tan amplio y numeroso de damnificados que pueden ser un público más ocasional, especifico y reducido.
Queda el ojo puesto en posibles despidos. En otra oportunidad advertíamos de como prorrogaron por plazos de tres meses números contratos que iba a quedar sujetos a revisión. Es de esperarse que con la puesta en cuestión de cierto nivel de gasto y ciertos alcances del Estado se geste una envestida contra numerosos empleos públicos en ciertos ámbitos del Estado. Se juega el salario y también el empleo.

Por más prédica que vengan a imponer, que cala hondo en el sentido común y acaso también reposa en él, aquí no sobran empleados públicos. Por cierto, tampoco hay mucho por defender acaloradamente en cuanto al alcance del Estado alcanzado por la anterior gestión provincial, la cual ha sido criticada en ciertas manifestaciones y por sus conocidas deficiencias en la gestión.

El reciente ofrecimiento para los estatales de la administración central ha sido más que insuficiente. El ofrecimiento fue de un 15% a partir del corriente mes de marzo y hasta julio sumado a un “pago retroactivo” del 5% con referencia a enero y febrero. Salta a la vista lo muy distante que está del aumento del costo de vida, queda bien en claro que buscan acuerdos que van muy por debajo de la inflación. Recordemos que el primer ofrecimiento para los docentes rondó el 23% en 3 tramos.
La oferta se halla muy lejana del 35 o 40% exigido desde ATE, CICOP o AJB. Hoy es día de paro movilización desde estos mismos gremios estatales.
Se avizora una estrategia desde gobernación orientada a partir aguas entre los trabajadores negociando lo más por separado posible, de manera diferencial, menguando su poder de negociación, su visibilidad.

Movilizarán -que duda cabe: las cartas ya están puestas sobre la mesa- el andamiaje represivo puesto ya en marcha en pos de menguar el poder de movilización y desalentarán la fuerza de los reclamos con la política de marcar a los combativos y con la no muy nueva por cierto y acostumbrada práctica de descontar del salario los días parados por el trabajador. Por lo menos a juzgar por lo que vienen haciendo y han dicho expresamente. Si quedara alguna duda de su inclinación por reprimir valga anoticiarse de la represión de ayer por la mañana que aconteció cuando los trabajadores del gremio SOEME se movilizaron y manifestaron pacíficamente a las puertas del Ministerio de Educación.

 

 

 

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