De paritarias y algo más…
Finalmente, las clases en la provincia comenzaron en la fecha pautada. El acuerdo de casi el 35% de aumento en tres tramos junto al compromiso de dejar abierta la paritaria sujeta a la suerte de la inflación fue suficiente para que los gremios docentes dieran acuerdo.
La gobernación pudo jactarse de iniciar las clases en la fecha pautada. Lo que no es un hecho menor. De cara a cierto público anotaron una a su favor dando la imagen de que ellos lograron un acuerdo y las clases comenzaron el día pautado a diferencia de lo acostumbrado.
Por una parte, ya que tanto se habían jactado de que iban a lograrlo, les valía cumplir con ese propósito y en ese sentido había buenas razones para creer que iban a contar con alguna estrategia para lograr que eso tuviera lugar. Por otra parte, a juzgar por como venía la mano, por las nulas y luego más que insuficientes ofertas desde gobernación y por el techo del 25% que parecía fijarse desde el propio gobierno para las paritarias en general y las de los docentes en particular, había razones para pensar que no iban a lograr su tan mentado inicio de clases “con normalidad”. No fue así.
Es sabida la naturaleza de una negociación. De una parte se exige un número que se sabe muy difícil de alcanzar, pudiendo quedar en conformidad con un número significativamente menor. Desde la otra parte se oferta muy por debajo de lo exigido y por debajo de lo que están dispuestos a conceder. Transcurre el tiempo, la pugna cobra mayores o menores dimensiones, se acercan posiciones y finalmente se acuerda un número que puede satisfacer a una de las partes más que a la otra. Rara vez escapa a esta lógica.
Aquí hubo dilación y nulas ofertas hasta que apareció una en torno a un 23% en tres tramos que, sin desconocer la naturaleza de una primera oferta, bien pudo catalogarse de sumamente insuficiente. Sobre la fecha de inicio la oferta se mejoró significativamente: también en 3 tramos pero redundando al cabo de seis meses en casi un 35% de aumento. Se acordó y las clases iniciaron.
Haciendo pie en cierto “consenso” en torno a la estrechez de las finanzas y a lo necesario de cierta austeridad, se simuló un esfuerzo y una cooperación para poder cumplir con una oferta que “aunque insuficiente, es significativamente mejor”.
Quizás la pugna no fue mayor a raíz de cierto margen de maniobra con el que cuenta María Eugenia dado por los partidarios del “hay que darle tiempo”.
Valga preguntarse si no se confía al por demás en la posibilidad de que se pueda rever y modificar los aumentos en función de la inflación y si acaso no fue un método desde gobernación para destrabar el conflicto “pateándola para adelante” sabiéndose de que iniciado el ciclo lectivo se les dificultará sobreponerse en la negociación.
Para ponerlo en cuestión: el sueldo inicial pasará a $7.900 para marzo, será de $8.850 en abril y de $9.800 en agosto -redondeando-.
A no dejarse engañar con el 35%. Subrayemos el hecho de que se percibe en tramos y pongamos el ojo en la inflación.
Esto viene a colación de pensar cuán insuficiente puede llegar a ser este aumento pero vale en verdad para el escenario venidero en general. No es sabida cuál será la suerte de la inflación. Es de suponerse que será elevada, cuán elevada será es difícil de predecir. Aunque algunas cosas se pueden poner sobre la mesa fundamentando un pronóstico.
Los aumentos tarifarios en los servicios públicos que se avecinan incrementarán el costo de vida de por sí y acaso también acarrearán debido a un alza en los costos un alza de precios.
Arrojados los trabajadores a la imperiosa necesidad de recomponer el salario con aumentos salariales, en gran medida y como fue costumbre en estos últimos años, el empresariado bien puede replicar los aumentos salariales en los aumentos de precios. Aunque tristemente también es posible que una merma en el poder de negociación de los trabajadores y los sindicatos reduzca los incrementos y con ello reduzca también el componente inflacionario de esta conocida dinámica a costa del salario.
Es posible que puestas a influenciarse mutuamente bruscas envestidas inflacionarias y devaluatorias en el marco de una economía que se ve cada vez más volátil y librada al mercado nos deparen un severo escenario inflacionario difícil de “domar”.
Veremos cuál será la suerte del poder adquisitivo de los docentes, en qué redunda este acuerdo y – de haberla- qué suerte podrá tener la reanudación de la negociación.
