Hasta aquí, los ricos no piden permiso

macriiiiiHasta aquí tenemos un gobierno que devaluó y quitó retenciones, que desregula, que elevó repentinamente el costo de vida y el margen de ganancia empresarial; que ve resentir el nivel de actividad, que apuesta a paritarias que lleven salarios a la baja, que gesta despidos en el Estado y les da cabida en el sector privado para sembrar un escenario de desempleo que reduzca salarios.

No podemos conocer cabalmente el programa. De lo que sí podemos estar seguros es de que estamos frente a un gobierno de derecha, neoliberal, elegido democráticamente, de prácticas autoritarias, que viene a llevarse puesto el empleo y el salario, que lo más probable es que venga con recesión, que en la medida que lleve adelante su programa nos entregará tendencias regresivas en la distribución del ingreso, empobrecimiento, como ya lo está haciendo.

La narrativa imperante fue la de “la pesada herencia K”. Pero las medidas que tomaron lejos de haber sido inevitables, fueron una decisión política. Responden tan sólo a una concepción de cómo deben ser las cosas, al cometido de gestar una política de shock. Están construyendo una crisis para desencadenar una espiral regresiva de empleo y salarios, quieren que esta devaluación sirva para licuar los salarios.

Sus primeras medidas fueron escandalosamente impopulares, constituyeron un fenomenal ataque al bolsillo. El alza del costo de vida, la notable alza de precios liderada por productos de primera necesidad y desencadenada por las primeras medidas de gobierno impactó fuertemente en el bolsillo de muchos. La mayor parte de los argentinos vive de ingresos fijos o se ve muy sensible a variaciones en la demanda. Indudablemente que el impacto del alza de precios noviembre – febrero no fue igual para todos. Fue mayor para las familias de más bajos ingresos, que indefectiblemente destinan una mayor proporción de sus ingresos a productos de primera necesidad, hoy a la cabeza del alza de precios. Habitualmente en la informalidad, no conocieron de aguinaldo que les aliviara frente al alza de precios, y puede decirse que encuentran mayores incertidumbres en lo que respecta a las recomposiciones salariales, han sido quizás los más afectados por la menor demanda interna. Pero el golpe al bolsillo fue considerable para la inmensa mayoría.

Hasta aquí el programa neoliberal sólo concedió “beneficios” a una porción muy minoritaria de argentinos. No se ve ni se advierte para un futuro cercano una minoría numerosa que abarque a un número significativo de argentinos -por criticable que pueda ser- que se vean favorecidos en el marco de tendencias regresivas, por la baratura de lo importado, menor presión fiscal o el menor costo de la fuerza de trabajo por desdeñable que suene. Tampoco parece venir con alguna ficción aperturista y de plata dulce que simule una artificiosa bonanza por un tiempo. Se desconoce y no parece avizorarse en el corto plazo algún costado “dulce” del programa en curso.

Las manifestaciones de lo que podemos llamar neoliberalismo no son necesariamente siempre las mismas. Tengo mis dudas de que lo que venga sea una réplica absoluta de los 90. El escenario es otro.

El escenario actual es el de un incipiente aperturismo comercial que se da con un dólar alto, suficiente para poner en riesgo la producción nacional y con ella el empleo que genera pero no como para entregarle el consumo de la baratura a amplias porciones de la población. Y asistimos a un escenario en el que medidas como la quita de retenciones al agro, sumada al dólar alto y al precio internacional de los alimentos relativamente alto viene a encarecer la mesa de los argentinos.

Aperturismo comercial, que los precios los fije el mercado, menor intervención del Estado en la economía, reducción del Estado, retiro de la presión fiscal, retiro de las regulaciones en materia de mercado de trabajo, etcétera: de eso va a muy groso modo el neoliberalismo. Lo vimos en la Argentina de un pasado reciente, lo vemos en este convulsionado mundo en que las políticas neoliberales hacen e hicieron estragos, lo desandamos en sus manifestaciones más brutales durante 12 años y hoy volvemos a sus sendas.

Quitan retenciones al agro, derechos de exportación a los industriales, a las mineras, les entregan un tipo de cambio que engrosa sus ganancias, favorecen a las petroleras. Dan marchas atrás en las políticas de acuerdos de precios y libran a la mera voluntad empresarial el alza de precios de productos de primera necesidad. Favorecen intereses concentrados, reducen tu poder adquisitivo, desfinancian al Estado, desatan una caída en el nivel de actividad atentando contra el empleo y el salario.

Para muchos el costado “dulce” no llegó.
Queda por verse que será de las paritarias venideras. El escenario no es alentador.
Se esperaba que con una modificación del mínimo no imponible y de las escalas del llamado “impuesto a las ganancias” muchos trabajadores vean eliminada o reducida la carga del impuesto y con ello recompuesto y mejorado su poder adquisitivo. Hubo una modificación en “ganancias”. Pero reducida. Pareciera que con esta actitud quisieran fijar un techo para las negociaciones salariales, que incluso sin entregar aumentos demasiado considerables podrían empujar a más trabajadores tributando “ganancias”. Decorosamente, representando poco para la economía de las familias, hicieron modificaciones en las asignaciones familiares, abarcando a más familias y “mejorando” montos.

Verdaderamente no sé cuántos son los arrepentidos de votar a Macri, seguro los hay y muchos.
El tipo te prometió ciertas cosas y ya ves que no las cumple.

Lo que sorprende -y quizás debiera no sorprender- es que pese a este golpe al bolsillo, que es innegable, son muchos los que perseveran en la postura de “el gobierno recién lleva dos meses, hay que darle tiempo”, dando crédito a un gobierno que votaron bajo el rótulo de “el cambio”, acaso “comprando” el discurso de que se trata de reacomodamientos necesarios. Sin conocer de fundamentaciones. Acaso también declarándose legos en la materia, cosa que no extraña y abandonándose a una autoridad que ven en la impostación de cierta imagen. Pongámosle que completos legos en la materia economía política. Siendo así no extrañan los resultados que arrojaron las urnas.

2 comentarios