Atrápame si puedes

macri twEste sábado recibimos la noticia de la detención de Martín Lanatta, prófugo, junto a su hermano Cristian y a Víctor Schillaci. Así lo informaron oficialmente. Así fue reproducido por todos los medios y así lo manifestaron tanto el Presidente de la Nación, como su vice y la Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, entre otros funcionarios de Cambiemos. Se felicitaron mutuamente por Twitter, que qué gran trabajo María Eugenia, que qué bien que combatimos el delito, Mauricio. Y así.

Pero, caramba, horas después resultó no ser tan así. Como un 3 x 1 al revés, al final sólo uno de los Lanatta, Martín, había sido capturado luego de vérselas con un nefasto bache. ¿Cómo? ¿Anunciaron con redobles de tambores las capturas y era falso? Así es. Lástima que no se confunden así cuando le bajan a la mitad el presupuesto a Educación por decreto. O cuando, también por decreto, pretenden eliminar las paritarias en los municipios de la provincia. Lástima.
Una pena, también, que no haya sido un error la destrucción del Afsca y la Ley de Medios. Ni la devaluación, ni la brutal pérdida adquisitiva en los salarios. Ojalá se hubieran equivocado al reprimir a los trabajadores de Cresta Roja o a los municipales de La Plata y hayan sido “pistas falsas” y no reales esos balazos de goma por la espalda. O que en las inundaciones que dejaron miles de evacuados y varios muertos, haya sido una confusión que Macri estaba vacacionando y se haya hecho cargo como corresponde. O que haya sido un yerro el nombramiento de dos jueces para la Corte Suprema, también por DNU. Pero no.
Ellos pierden prófugos y nosotros perdemos puestos de trabajo por miles. Y ahí no hay error, no la pifian cuando decretan que nuestro sueldo se desprecie, pero los autos de alta gama paguen menos impuestos. No.
Los globos que inflaron en campaña están explotando con violencia y traen desocupación, enmudecen voces, reprimen, y no paran de quitar derechos adquiridos con esfuerzo. El retroceso político, social, cultural y económico que estamos viviendo a sólo un mes del cambio de gobierno es inconmensurable.
Aún hay quienes insisten en que hay que darle tiempo a la nueva gestión, mientras, justamente, la nueva gestión, no pierde tiempo y destruye mediante decretos todo lo que puede. La “pesada herencia” del gobierno anterior, a la que culpan siempre, era la Ley de Medios, paritarias para los trabajadores, la creación (y no destrucción) de miles de puestos de empleo, cobrarle más a los que más tienen (y no al revés), más presupuesto para Educación, el salario más alto de Latinoamérica. Claro, pesadísima.
La Revolución de la Alegría no es más que una artera trompada al estómago, que nos deja boqueando en el piso.

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