“La CNU me vino a buscar para matarme y un taxista me salvó la vida”
Alberto Muñoz era un adolescente cuando lo fueron a buscar a su casa para matarlo, pero no lo encontraron. Y tenía algunos años más cuando fue detenido en Mendoza, en febrero de 1976. El testigo prestó declaración en el marco del juicio CNU, donde diez civiles y un militar retirado son juzgados por asociación ilícita y algunos de ellos por ocho homicidios cometidos en la antesala del golpe de Estado cívico-militar de 1976.
Muñoz estudiaba en la Escuela Nº1 de Mar del Plata, y en 1972 comenzó su militancia estudiantil, que luego derivaría en su militancia política en Montoneros. La UES se conformó en 1973 y en esos años y a esa edad ya encontraban la oposición de grupos de derecha. “Fuera Montoneros del Centro (de estudiantes)”, decían las pintadas en su escuela.
El testigo contó ante el Tribunal que en 1975, luego de la muerte del líder de la CNU Ernesto Piantoni, que siguió con el asesinato de cinco personas, entre ellos Guillermo Videla, militante de la UES de apenas 16 años, “un grupo paramilitar” fue a buscarlo a su casa. “La intención era matarme”, dijo. “Eran algunos de fuerzas de seguridad o grupo paramilitares, que actuaron con zona liberada, porque estuvieron dentro de casa mucho tiempo, muy armados, muy violentos”, señaló. Él no estaba allí esa noche.
Luego, relató que en la tarde del 9 de julio de 1975 fue a tomar un café al bar ubicado en la intersección de las avenidas Colón e Independencia con su novia y su cuñado. Allí, ingresó también un grupo de personas, y entre ellas pudo reconocer a un militante del CENES, una organización estudiantil vinculada a la Concentración Nacional Universitaria (CNU).
“Les digo que entraron los del CNU, que iba a haber problemas, entonces los hago salir a mi novia y mi cuñado en ese momento por una puerta y yo salí por la otra. Empiezo a correr por Independencia, hasta Brown, luego Salta, Colón, y en la Clínica Pueyrredón me tomé un taxi. Le dije al chofer ‘arrancá porque nos matan’”, describió. Lo persiguieron en otro taxi hasta que pudieron perderlos de vista. “Ese chofer de taxi me salvó la vida, es un héroe anónimo porque por segunda vez la CNU intentaba matarme”, sostuvo. Al poco tiempo se fue para Mendoza.
Esa persecución, señaló, tenía que ver con su actividad política. “Era la tercera vez que atacaban a la UES, lo que suponía un plan y no un hecho espontáneo”, dijo. Además de sus dos ataques personales, contabilizó el asesinato de Guillermo Videla, quien era miembro de la mesa de la UES y responsable de escuelas privadas. “Esta conducta criminal de la CNU fue un plan predecesor a la dictadura”, aseguró.
Consultado por quiénes integraban la CNU, dijo que era de “dominio público” que José Catuogno, Ernesto Piantoni, Juan Carlos Gómez y Gustavo Demarchi integraban la organización.

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