Otro aumentazo de boleto en Mar del Plata
Con una coordinación pocas veces vista, el oficialismo saliente y el entrante avalaron un nuevo aumento del boleto del transporte público de pasajeros en el Partido de General Pueyrredon.
Los empresarios, según sus cálculos espurios, pedían que suba de $4,80 a $6,10. Acción Marplatense, partido de gobierno que se retira de la gestión, ofreció un $5,90 basado en un análisis del Departamento Ejecutivo. La UCR, aliada electoral de Arroyo, el intendente electo, se acercó a ese número con un estudio de costos de sus propios asesores que nadie más vio: $5,80. El Frente Renovador votaba el aumento, sea cual sea. Y el arroyismo, también. Aunque levantaron la manito afirmativa en la comisión sin argumentar nada. Desde el massismo, Alcolea, culpó de todo lo malo de este mundo, -incluso del pedido de los transportistas- como suele hacer, a la Presidenta de la Nación. Si sólo nos quedamos con la declaración de este concejal, saldremos a las calles a abrazar empresarios y darles todo el dinero que llevemos en ese momento en la billetera, pues parece que sólo pierden plata con este negocio descomunal.
Con un trámite express, puesto que la nota de los transportistas entró el 11 de noviembre y se trató en la primera comisión el 18, ayer mismo la UCR presionaba para que se aprobara el aumento a $6,10. De hecho, Eduardo Abud, presidente de la comisión de Transporte y Tránsito, pidió explícitamente que constara en las actas que estaba dispuesto a avalar la suba con su voto, pero el expediente quedó en comisión un día más. Hoy pudo votarlo a gusto, aunque a $0,20 menos que ayer.
Sólo el bloque de concejales del Frente para la Victoria presentó reparos ante la suba y el tipo de tratamiento que se le dio a un expediente caliente, como suelen ser siempre los pedidos de aumento de boleto. De hecho, en la conjunta de este jueves, fueron los únicos que votaron negativamente la medida, argumentando que es un incremento desproporcionado, el segundo del año, ya que, conociendo los millones que reciben en subsidios, los empresarios del transporte no cumplen con las frecuencias, ni realizan las inversiones que se estipulan en el pliego de licitación, entre otras cosas.
Es claro: al incumplir con las frecuencias, salen menos colectivos, por ende hay muchas menos horas trabajadas por empleados a los que pagarle. Se gasta mucho menos gasoil y cubiertas al recorrer menos kilómetros. Y, evidentemente, en el aumento que ya se aprobó (sin el voto del FpV) a principios de año, ya incluía una proyección de todos estos gastos, así como de la inflación.
Pero ahora quieren y consiguen una nueva suba arguyendo que no pueden pagar los sueldos. La UTA, cómplice de esta extorsión, para y corta el tránsito en el centro de la ciudad con los propios colectivos de la patronal. Claro, nacimos todos ayer.
Una vez más, la variable de ajuste sigue siendo el bolsillo del usuario, que sigue recibiendo el mismo servicio mediocre de siempre. Una vez más hablamos del transporte sólo porque quieren ganar más los empresarios, no porque quieran mejorar un servicio que tanto deja que desear. Una vez más el sindicato de trabajadores es funcional a sus empleadores. El mismo show, los mismos actores, el mismo final.

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