Scioli no es Cristina, pero Mauricio es Macri
Llegamos. Ya está. Enfrentaremos por primera vez en nuestra historia un balotaje. Casi hubo uno en 2003, como recordarán, pero Menem se bajó y la elección quedó sin efecto, proclamándose presidente a Nestor Kirchner.
Pero no me propongo hacer un repaso histórico basado en fechas, sino un poquito de memoria, de la más emocional, la que apela a los recuerdos personales, la que se puede proyectar, desde la experiencia propia, al pasado reciente. El pasado que vivimos.
Nunca “pedí” el voto por un candidato, ni siquiera por mí, las veces que me tocó integrar alguna lista. Porque creo profundamente en la soberanía de la elección ajena. Prefiero contar qué queremos hacer, cómo, con quienes, para quién. Y que desde allí decidan acompañarnos o no. Claro que es dificultoso llegar a todos y todas, es una lucha sin cuartel intentar traspasar los cercos mediáticos, las mentiras, los inventos. Pero somos militantes, y no es nuestro trabajo, es nuestra forma de vida.
Y en esta campaña se ha dado una circunstancia especial, que no sólo nos mueve a difundir el proyecto de país en el que creemos, en el que queremos seguir profundizando, sino también a exponer qué pasaría en el supuesto caso de que un tal Mauricio Macri lograse hacerse con la presidencia de la Nación.
Porque esta vez, quienes tienen pensado votar a Cambiemos el domingo, no pueden decir que no saben qué quería hacer Macri, qué ideas tenía. No podrán decir que no sabían que iba a devaluar, que iba a ajustar a las trompadas, que iba a acordar con los Fondos Buitres, que iba a endeudarse hasta las manos con el FMI, que iba a arrodillarse ante los Estados Unidos, que iba a empujar con saña a millones de argentinos a la pobreza, y otros millones a la indigencia. No podrán decir que nadie les dijo, no podrán no hacerse cargo que esta decisión histórica donde se definen en un solo día los destinos de nuestra patria.
El macrismo te quiere vender la “Revolución de la alegría”, con globos, palabras amables pero vacías, discursos simpáticos pero sin propuestas, bailando una musiquita que debe hacer retorcer al pobre de Freddie Mercury en su tumba.
Pero no son ninguna revolución. Y la alegría será sólo de ellos, porque nosotros volveremos a tener la ñata contra el vidrio, porque nadie nos va a invitar nunca a la fiesta neoliberal. Se llama exclusión social. Ya lo vivimos.
Pero el problema no es explícitamente no saber o no entender qué quieren los monopolios, ciertos empresarios, países que ven con malos ojos estos años de soberanía sostenida, y los políticos sin escrúpulos que podrían vendernos a pedazos otra vez, con una sonrisa en los labios, con palabras amables y globos de colores, como gustaba hacer el payaso IT, que después destripaba niños.
No, el problema que subyace es otro. Es un revanchismo histórico que se quiere llevar puestas las conquistan mas emblemáticas de estos 12 años de kirchnerismo. Porque creen que los Derechos Humanos son un curro, que La Asignación Universal es para mantener vagas, que YPF está mejor en manos extranjeras, que Aerolíneas debería ser privada, que el que quiere ver fútbol se lo tienen que pagar, que recuperar las Malvinas sería un gasto innecesario, que sobran jubilados, que hay que endeudarse, que el Arsat es una heladera en el espacio, que todos los derechos conquistados, como el Matrimonio Igualitario, la Ley de Identidad de Género, el nuevo estatuto del Peón Rural, el Régimen laboral para Empleadas Domésticas y tantos otros, deben ser votados en contra.
Quieren llevarse puesta la soberanía arraigada, los derechos nuevos y los reconquistados. Quieren tirarte debajo de la lona, porque para ellos ese es tu lugar. No te quieren con computadoras de Conectar Igualdad, no te quieren escolarizado, vacunado, como debe hacerse para cobrar la AUH, no te quieren jubilado, no te quieren vacacionando en los feriados que quieren eliminar.
Te quieren sumiso, para que no puedan reclamar lo que te corresponde. Por eso votaron en contra de la gratuidad de la educación universitaria. Y ese cambio, no, no, no.
Y no decimos lo que a nosotros nos parece que pasará, sino que simplemente repetimos los que desde el macrismo, cuando no el propio Macri, manifestaron. Es todo comprobable, si no me creés, googleá.
Entonces estamos ante una batalla épica donde millones de argentino libraremos el combate por lo logrado, donde al votar defenderemos la soberanía nacional, la educación pública, la igualdad, el plato de comida en nuestras mesas y en la de nuestros compatriostas. Y es una batalla que continuará después de las elecciones, porque nunca se van a acostumbrar a que nosotros estemos en el poder.
Ya sé, parece que exagero, pero si votás a Macri porque odiás al gobierno, te cae mal la presidenta y te parece que somos peleadores, correte un cachito de ahí y decime si todo lo logrado, lo que nombré acá y lo que no, no es para cuidar. Decime que estás en desacuerdo con todo lo que se hizo en estos 12 años y que realmente querés que el dólar se vaya a las nubes, que se abra el libre mercado y se pulverice a la industria nacional, que no te importa que miles que ahora comen todos los días vuelvan a a pasar hambre así vos podés viajar afuera, y no insisto más.
Pero si no es así, si muchas o algunas cosas te parecen bien hechas, si estás de acuerdo con mucho o algo de lo que se hizo y acompañás la idea de protegerlo, entenderás que somos peleadores porque sabemos lo que está en juego. Y cuando nos jugamos el futuro de nuestros hermanos, no vamos a andar por ahí regalando globitos, diciendo cosas lindas y saltando charquitos para la foto.
También me podés decir que el candidato es Scioli y no te cierra. Ya sé. Y no, Scioli no es Cristina. Pero Mauricio es fue y será Macri. Y detrás de Scioli estamos todos nosotros, cuidando tu bolsillo, tu presente, soñando el futuro, sin aflojar nunca. Detrás de Macri, bueno, los buitres de adentro y los de afuera. Y los buitres son carroñeros, los buitres siempre tienen hambre.
