Macri, privatización y ajuste
Cuando Macri, allá en el balotaje por la jefatura de gobierno de CABA, hizo un intento por hablar bien -o no tan mal- de algunas de las políticas más emblemáticas del kirchnerismo, como la estatización de YPF y Aerolíneas Argentinas o la Asignación Universal por Hijo, fue abucheado por el tumulto de simpatizantes y globos PRO que se encontraban en los festejos del triunfo de Larreta.
Lo silbaron, le gritaron que no. Es que Macri notaba que los votos que podía cosechar siendo él mismo, no le alcanzarían para forjarse una carrera presidencial sustentable. Entonces acomodó su discurso elogiando las leyes que el PRO no sólo no votó, sino que militó (¿se puede decir ‘militó’ cuando hablamos del PRO?) en contra y con ahínco.
Pero la impostura se cae a pedazos cuando su candidata a vice, Gabriela Michetti, confiesa que “votamos en contra de esto y lo volveríamos a hacer”, cuando la consultan sobre la posición de su fuerza política con respecto a YPF, Aerolíneas Argentinas y la Asignación Universal por Hijo. Castillito de naipes que no resiste la mínima brisa. Porque una cosa es la conveniencia y otra la ideología, pues una puede ser momentánea, la otra es el ancla donde se fijan nuestros dichos y nuestros actos.
Estas posturas provienen de recientes declaraciones efectuadas luego de que Michetti participara en la ciudad de Bariloche de la jornada de cierre de la 36° Convención del Instituto de Ejecutivos de Finanzas (IAEF). “Nos diferenciamos del candidato del FpV Daniel Scioli, por nuestra coherencia”, dijo también allí. Y lo dijo en serio, aunque parezca en broma luego de ver el devenir casi romántico de Macri hacia las políticas implementadas por Cristina Kirchner.
Y parece que no se pone de acuerdo con Mauricio, o les gusta sumergirnos a todos en la confusión con sus declaraciones, como sucede con los economistas que propone el PRO. Un Melconian que afirma que no se pueden subir mas sueldos ni jubilaciones y desde el macrismo mandan a callarlo porque parece que anunciar lo que realmente quieren hacer no es la idea. De hecho, el kirchnerimo, que recuperó las paritarias, demostró que sí se pueden subir sueldos y ni qué decir de las jubilaciones, ya que se incorporaros millones de adultos mayores al sistema previsional y se les aumenta dos veces al año por ley. Pero Melconian dice que eso no se va a poder hacer más si gana Macri.
Otra que salió a decir que “No es necesario tener paritarias todos los años”, es Patricia Bullrich, que es una de las que más sabe en esto de bajar sueldos. Una experimentada del ajuste a los jubilados, -el de la rebaja del 13%, cuando era Ministra de Trabajo de la Alianza-, explica un poco cómo será apretarse los cinturones si triunfa Cambiemos y llegue el momento de achicar el gasto. Porque para ellos, el sueldo de los trabajadores activos y el de los jubilados es eso, un gasto. Algo que puede recortarse a voluntad.
Teniendo en cuenta que el frente político que impulsa la fórmula presidencial se llama Cambiemos, parece que todo el entorno que gobernará junto a Macri en el hipotético caso de triunfar el 22 de noviembre, está de acuerdo con eso de cambiar y no tienen reparos en decirlo, cuando hablan en público. Como cuando María Eugenia Vidal afirmó que sacarían todas las retenciones a la soja o eliminarían Precios Cuidados porque “eso no es lo nuestro”, por ejemplo.
Pero Macri sigue en la ya fútil misión de intentar disimular lo que podría ocurrir si gana, lo que tienen planeado todos los grupos económicos y mediáticos que lo impulsan y acompañan, desde Fondos Buitre a Clarín. Pero ya sabemos, porque ya lo vivimos y porque son los mismos actores de siempre. Vienen a achicar el Estado, vienen a dejar afuera del sistema a los millones de argentinos que fueron incluidos en estos años. Vienen a dar por tierra con la producción nacional, porque no habrá restricciones a las importaciones. Vienen a liberar el dólar. Vienen a reinstaurar el neoliberalismo que nos hundió. Y vienen con una sed de revanchismo histórico que asusta, porque da miedo hasta pensar en lo que, si ganan, harán.
