Cachetazo a la democracia en Tucumán

escrutinio3Estamos leyendo las novedades del terremoto en Chile. En las redes sociales esos temas explotan. Además parece que se sintió en varios puntos de Argentina, como en Tucumán, Mendoza, Córdoba, Buenos Aires e incluso dicen, aunque no me consta, que en Mar del Plata también.
Y en eso estamos cuando nos enteramos que en una provincia la justicia acaba de anular las elecciones que dieron como ganador a Juan Luis Manzur, del Frente para la Victoria, por más del 11% de los votos. Contaron cada uno de los sufragios, luego de que se generara una operación política y mediática que intentó instalar la idea de un fraude que, luego del escrutinio fino, se comprobó que no había existido.
Y se me ocurre que si en Tucumán sintieron el sismo, no debe haber estado necesariamente relacionado con el temblor que tuvo epicentro en las costas chilenas, sino más bien deben haber sido el efecto del fuerte puñetazo que la Corpo Judicial acaba de propinarle a la Democracia. En la boca. De lleno.
Porque si con los votos no se puede, vendrán primero los rumores de irregularidades, después los gritos aturdidores de aquellos que declaman un fraude pero que ni siquiera se toman la molestia de denunciarlo formalmente, total, ¿para qué?, si con las tapas de los diarios les alcanza.
¿Para qué molestarse en demostrar que algo puede haberse hecho mal en una elección? Si con la cadena mediática opositora logran movilizar a miles de los sillones de sus casas, hacerles creer que alguien malversó su voto, que están ocultando una verdad, que les mienten en la cara. Y, de hecho, hay quienes están faltando a la verdad con descaro, y son los mismos que aguijonean insertando dudas, los mismos que con una irresponsabilidad anclada en la desesperación, instigan un golpe institucional. Y lo logran. La Justicia anula las elecciones, el voto de los tucumanos, la elección soberana, queda sin efecto en el escritorio corporativo al que sólo se sientan un puñado de personas que no fueron electos por nadie. Además, estos jueces que emitieron este vergonzoso fallo, no están legitimados para hacerlo, ya que la Junta Electoral, órgano competente, había dado por ganador a Manzur, luego de, repetimos, contar hasta el último voto.
Es la Junta Electoral quien efectuó el escrutinio definitivo, que fue convalidado por todos los fiscales de los partidos participantes, quienes suscribieron las actas, dando como válido ese resultado.
Pero no es un tema de legalidad, no pasa por explicar los pasos que se dieron durante todo el acto eleccionario y después, no pasa por demostrar que todo sucedió en el marco de la ley. Porque eso no les interesa a quienes buscaban instalar la realidad paralela del fraude, que resultaron ser los mismos que quemaron urnas en día del comicio.
Y estos jueces a quienes no les interesa proteger algo tan valioso como la voluntad popular, se basaron en un informe de Jorge Lanata para redactar esta resolución que escupe en el ojo de la Democracia. Sí. El informe sensacionalista de un programa de televisión que se dedica pura y exclusivamente a pergeñar y montar operaciones contra el gobierno nacional. Operaciones que no son información, que nunca se comprueban, que quedan en la nada, pero que dañan, como toda mentira.
Quizá se revierta esta decisión judicial en otra instancia, o se deberá votar de nuevo. Pero quienes no sólo desconocen la elección de las mayorías, sino que también desprecian lo éstas elijen, porque no los elijen a ellos, seguirán intentando obturar los procesos democráticos que consolidan candidatos que no les son propios, porque si no pueden ganar en las urnas, buscarán ganar en los escritorios judiciales. Y, mientras tanto, vulneran el derecho se elegir y ser elegidos de los tucumanos. Y aunque después se revierta el fallo, hubo quienes festejaron esas decisiones repudiables, quienes se pararon en algo que saben malo, pero que les sirve a sus fines cuentapropistas. Pase lo que pase no olvidemos eso, porque de eso no se vuelve.