Censura y violencia en dos intentos de silenciar a periodistas

VICTOR HUGO MORALESEsta semana fuimos testigos de dos hechos de censura a la prensa. En un país donde cada medio de comunicación en general y cada periodista en particular, puede decir cualquier cosa, esto sorprende y resulta como mínimo inaceptable.

Porque cuando decimos que pueden decir “cualquier cosa”, es así, literalmente: desde insultar a la Presidenta de la Nación hasta inventar disparates que poco y nada tienen que ver con la realidad. Y no pretendo que discutamos aquí si deben o no deben hacerlo, porque estas líneas no buscan debatir sobre una libertad de prensa de extrema vigencia, sino sobre dos hechos puntuales que ocurrieron en los últimos días: la agresión sufrida por Víctor Hugo y su equipo y la mordaza que intentaron ponerle al nuevo número de La Garganta Poderosa.
Este miércoles Víctor Hugo padeció junto a su equipo de producción una violenta agresión cuando intentaba filmar para su programa Bajada de Línea el muro que el Grupo Clarín instaló en el barrio porteño de Barracas. Al periodista primero lo prepotearon diciendo: “Acá no vengas a filmar nada amigo. Ahí vienen todos los pibes, mirá.” y “¿Por qué no vas a hacer crónicas a tu casa?”. Luego la violencia fue creciendo hasta que le tiraron un auto encima. Quien descendió del vehículo repetía: “Váyanse, acá no se filma nada”. Hay audios y videos que registran este brutal intento de intimidación.
La censura a la Garganta Poderosa, medio producido íntegramente por habitantes de las distintas villas metropolitanas, quizá fue más sutil, sin violencia física, pero consistió en un claro intento de silenciarlos. Boca Juniors, club de dirigencia macrista, le prohibió a la Revista publicar la entrevista hecha con el delantero Daniel Osvaldo donde se homenajeaba a Gastón, un nene de 13 años que murió hace un mes al caer en un pozo ciego en el asentamiento Rodrigo Bueno por el ”incumplimiento de la ley de urbanización”. Si bien la nota era pautada y aceptada por el representante de la nueva estrella boquense, luego llegó el apriete dirigencial: “Por teléfono, la Prensa de Boca nos dice que ‘Osvaldo no hablará del tema Gastón’”, explicaron desde la Garganta, donde no acostumbran a callar, sino a gritar las injusticias bien fuerte.
Claro, mucho patoteo, mucho malo de pacotilla pagado haciéndose el loco en un auto, mucha dirigencia millonaria apretando medios villeros. Qué lindo, como saltan cuando les tocan las fibras sensibles, y después, Clarín reclama una libertad de expresión que usa y de la que abusa, pero no duda en mandar a golpear y amenazar a Víctor Hugo cuando éste quiere demostrar y publicar una de las tantas tramoyas e ilegalidades en las que Clarín siempre anda. Lo mismo en Boca, intentando amordazar a “La Garganta Poderosa”, vaya ironía. Es porque no los conocen y creen que pueden manejar a todo el periodismo así: de Gastón van a hablar igual.
El Gobierno de la Ciudad Autónoma le permite a Clarín hacer y deshacer sobre terreno público. Y es el macrismo, otra vez, el que quiere acallar el reclamo por la irreparable pérdida de un pibe que murió porque ellos no cumplen las leyes y no urbanizan.
Y pensar que Mauricio busca la presidencia de la Nación y mide más que la mayoría. Vengan, tiemblen de pavor junto a mí al imaginar ese país para muy poquitos, donde el que quiere opinar diferente es acallado con violencia, donde no se puede hablar de ciertos temas, donde los poderosos mandan y pegan. Donde algunos quieren un país muy diferente al que seguimos construyendo.

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