Y, si no me tienen fe…
Si bien, como ya sabemos, la Convención Nacional de la UCR decidió cerrar acuerdos electorales con el PRO de Mauiricio Macri, parece que el descontento de algunos sectores del centenario partido han hecho que Ernesto Sanz habra el juego en las provincias para que cada uno realice las alianzas que quiera o le permitan las circunstancias particulares de cada distrito.
En este sálvese quien pueda, la autoridad de la dirigencia nacional del partido que fuera gobierno por última vez de la mano de Fernando de La Rúa, se ve cada vez más mermada. La estructura partidaria que otrora le reportara intendentes y concejales en diversos puntos del territorio nacional, está cada vez más debilitada. La UCR poseía una arquitectura electoral que, más allá de las alianzas momentáneas, en el interior del país todavía se mantenía más o menos sólida, más o menos consustanciada con sus militantes y su electorado.
Pero sucede que esta no es la primera vez que el radicalismo gotea como camilla rota. Cada vez que hay elecciones ejecutivas, los acuerdos han generado todo tipo de rispideces internas, como en el 2007, cuando llevaron como candidato a Roberto Lavagna y en el 2011, cuando en provincia de Buenos Aires fueron con Francisco de Narváez. Desde hace mucho tiempo la UCR no puede consolidar un candidato propio, el último que se animó a ponerse esa responsabilidad al hombro, aun sabiendo de los escasos resultados de antemano, fue Leopoldo Moreau, quien en la actualidad se perfila como el único salvavidas digno al que pueden aferrarse los radicales en este tempestuoso océano electoral, donde la ideología está a punto de ahogarse.
Ahora, el presidente del Comité Nacional, que sigue siendo el máximo referente de este partido, aseguró que “se van a respetar los acuerdos preexistentes en cada una de las provincias”. Días anteriores había dejado en claro que aceptaría ser parte del gobierno de Macri, sin especificar en qué área sería ni qué aportaría él a esa hipotética gestión. Porque aun el PRO debe ganar y, luego de eso, convocarlo efectivamente. Ni qué decir que Mauricio ya les dejó en claro que deben ganarse su espacio en las internas y que no les cederá nada en las listas de agosto. Además de ese pequeño detalle que queda en evidencia de que Sanz agarraría cualquier hueso que le tiren.
Una vez más y en pocos días, la UCR pretende frenar una dispersión que se ha transformado el algo cotidiano. Pero a largo plazo, lo que hace Sanz será intentar tapar el sol con un dedo, algo fútil, porque en el armado de las listas nacionales radica el verdadero problema a enfrentar, no en los cargos internos de las ciudades y provincias. Armado en el que, por lo que dejan ver sus correligionarios, Sanz no sería la prenda de unidad, pues resulta obvio que no tienen confianza en los acuerdos que el presidente del Comité pueda generar. La fe en Ernesto es algo bastante difícil de lograr adentro del radicalismo.

«Y, si no me tienen fe…» http://t.co/PZpaHm3zD4 Nota de opinión para @24baires #Sanz #UCR #Macri
RT @MajoSanchez82: «Y, si no me tienen fe…» mi nota de hoy en @24baires http://t.co/PZpaHm3zD4
RT @MajoSanchez82: «Y, si no me tienen fe…» mi nota de hoy en @24baires http://t.co/PZpaHm3zD4
«Y, si no me tienen fe…» mi nota de hoy en @24baires http://t.co/PZpaHm3zD4