Ratificaron la condena contra Heit y Olivera

Olivera y HeitLa periodista y el pastor cumplirán 18 y 13 años de prisión respectivamente por mantener cautiva a una mujer durante tres meses de 2012 en Coronel Pringles. El Tribunal de Casación bonaerense rechazó el recurso presentado por la defensa de los imputados y dio por probado que la víctima, Sonia Marisol, fue reducida a la servidumbre, abusada sexualmente, lesionada y estafada.

La Sala V del Tribunal de Casación bonaerense ratificó el fallo que condena al pastor Jesús Olivera y a su mujer, la periodista Estefanía Heit, a 18 y 13 años de prisión, respectivamente, por mantener cautiva a Sonia Molina por tres meses en 2012, en una casa de la ciudad bonaerense de Coronel Suárez

Molina afirmó: «Estoy conforme, pero esperaba más años de condena».

El Tribunal conformado por los jueces Martín Ordoqui y Jorge Celesia, rechazó el recurso presentado por la defensa de los imputados y ratificó el fallo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de Bahía Blanca y dio por probado que durante el mencionado período, la víctima, Sonia Marisol Molina, de 35 años, fue reducida a la servidumbre, abusada sexualmente, lesionada y estafada.

Los jueces consideraron a Heit y Olivera son coautores de los delitos de «reducción a la servidumbre o condición análogo en concurso real con lesiones graves y en concurso real con estafas reiteradas».

A Olivera se lo considera autor del delito de «abuso sexual con acceso carnal agravado cometido por ministro de culto no reconocido», mientras que absolvió al matrimonio de la tentativa de homicidio de Molina.

«No se encontró probado que el estado de desnutrición y deshidratación severo al que fue sometida Molina, que puso en riesgo cierto su vida, haya sido producido con el conocimiento de la posibilidad del deceso de la víctima».

Los hechos ocurrieron entre el 9 de agosto y 12 de noviembre del 2012, en una vivienda ubicada en Grand Bourg 1823 de Coronel Suárez, donde residían Olivera y Heit.

El caso se conoció cuando Molina pudo escapar de la casa del matrimonio y denunció ante la Policía que había estado cautiva durante los últimos tres meses en los que la habían violado, torturado y hasta le habían dado para comer excremento de perros. Cuando escapó Molina estaba en un avanzado estado de desnutrición y en muy mal estado físico, por lo que debió ser hospitalizada.

Los investigadores determinaron que la mujer había sido captada por la pareja con falsas promesas de integrar una organización religiosa liderada por el supuesto pastor, a la cual entregó todos sus bienes materiales.