Carrió no está loca, es sólo una Agente de Caos

carrioCada tanto hay un eclipse, cada tanto llega el Mundial de fútbol, cada tanto las hojas se caen de los árboles que las verán renacer con el tiempo y, cada tanto, Carrió abandona un partido político o un frente electoral que ayudó a construir. Es cíclico. No sorprende, sería como asombrarse por la inevitable llegada del verano el 21 de diciembre. Sabemos que va a pasar. Son noticias escritas a las que sólo se le deben retocar las fechas y algún que otro nombre propio.

Es que Lilita es la Sócrates de la política argentina: a ella no la envenenan, se toma la cicuta sola, pero, a diferencia del pobre filósofo, renace en otro lado, cada vez más deformada y distorsionada que antes.
A veces me pregunto cómo Elisa llegó a convertirse en este revoltijo amoral carente de ideología que es hoy. Me pregunto cómo llegó a ser esta pieza de la derecha que desborda pragmatismo e ironía y que es tomada meramente como un chiste cada vez que se expresa y habla en ese código de secta diabólica que se inventó. Creo que la respuesta más plausible es que siempre haya sido así, que finge todo el tiempo, todo. Que cuando dice “No se preocupen si me ven enojada, soy una estratega, se cuando hacerlo y cuando no”, es la única vez que atina a decir la verdad.
Ahora se fue dando, -cuándo no-, un portazo del Frente UNEN. Porque ella quiere a Macri dentro, porque ella quiere ganar alguna vez una elección y porque está dispuesta a hacer y decir cualquier cosa con tal de logarlo. En la UCR, en el Cinismo, el binnerismo y en el Gen no tienen esa vocación devoradora de poder que Carrió ha hecho bandera sobre todo este último año y que parece estarla consumiendo como una vela con pabilo largo.
Los radicales y objetos voladores identificados en sus cercanías, son vírgenes que desean al menos ser acariciadas por ese poder que anhelan con desesperación como el hambriento desea un trozo de pan, pero como se creen la fuerza ética de un pueblo que ni siquiera se siente representado por ellos, como se creen al barómetro moral de la patria, hacen alianzas horribles con ese discurso purista que ya gastaron (No olvidemos el acuerdo electoral con De Narváez), pero no asumen que ya no son lo que alguna vez fueron y que, si bien para muchos políticos sigue vivo en sus enseñanzas, para ellos Raúl Alfonsín está muerto y enterrado. Por eso hacen guiños histéricos a la derecha, pero cuando la derecha se embeleza y se acerca, se rasgan las vestiduras y gritan como cerdo en matadero.
Cuando la UCR compra el pantalón, Carrió ya lo hizo bermudas. Es así. Y aunque Lilita ya no canta Hasta siempre comandante rasgando una vieja guitarra y ahora se lava el pelo todos los días, se tiñe bien, se viste caro y se atraca de cama solar, va un paso delante de ellos. O, mejor dicho, el UNEN va un paso detrás de todos. Porque prefieren creerse lo que no son y porque siempre van a suponerse mejores que los demás.
Si bien Carrió en eso es igual a ellos, (Recordemos que viene de ahí y ella sigue reconociéndose radical), es un peligro porque no tiene ningún tipo de ideología, entonces es un arma de destrucción masiva cada vez que abre la boca frente a un micrófono. Porque la han subestimado sus ex correligionarios y Carrió poco a poco, elección tras elección, lo único que sí logra es destruir un poco más a la UCR. Implotarla, con la ayuda inconciente de los radicales. Porque ella obra sólo para sí misma, si tiene que operar con el Monopolio Mediático de Clarín se abraza a Magneto, si tiene que acordar con la oligarquía del campo se cuelga la cucarda en La Rural, si tiene que ultraderechizarse se le sube a cococho a Macri y aplaude desde ahí arriba para que los vean, si tiene oponerse a todo, porque sí, hasta es capaz de viajar a EEUU y abrazarse a la bandera imperialista. Lo ha hecho.
Porque Carrió es anarquía, es un laberinto de personajes, es un galimatías de recursos políticos para estar siempre vigente. Porque Carrió no está loca, es sólo una Agente de Caos. Y el Caos quiere ganar en 2015.