El PS, entre la nada y Macri

pdPensá rápido: ¿qué tienen en común el Partido Socialista y el PRO? Respuesta. Ya. Nada. Al menos esa sería mi respuesta sin analizar ninguna de las variables prácticas que de seguro de nos empiezan a ocurrir algunos segundos después de responder. Y, quizá, hayamos dado una respuesta correcta desde una óptica ideológica. Pues un partido de centroizquierda y uno de centroderecha deben tener poco o nada en común desde el eje filosófico. Pero allí nos surgen las primeras disparidades en el básico análisis del principio. Porque el Partido Socialista de Argentina ha dejado de ser de centro izquierda y para evitar las similitudes con el PRO, que sigue a la derecha, debería esforzarse mucho, y sus actuales líderes políticos no parecen tener esas intenciones.

Pero dentro del mismo seno del PS se da la pulseada, lástima que quienes tienen la idea de mantener ciertas premisas ideológicas no sean quienes tomas las grandes decisiones electorales, como es el caso del Secretario General, Ricardo Cuccovillo, que dijo “Quien insiste en una alianza con el PRO o el Frente Renovador está trabajando para la ruptura del FAUNEN”. Pero estos mismos dirigentes que se niegan a este tipo de alianzas han elegido aliados que sí quieren incursionar en las listas junto al macrismo o el massismo, como Carrió. Con ella sí han ido a elecciones varias veces. Entonces, ¿qué diferencia hay entre Carrió y el PRO? Ninguna. Porque Carrió es peligrosa, justamente, porque carece de ideología. Entonces puede hacer cualquier cosa con cualquiera, como ya vimos. También Ernesto Sanz promueve un acuerdo con Macri y el PS lleva varias elecciones con la UCR. Y si quienes negocian este tipo de alianzas buscan “la ruptura del FAUNEN”, quizá sólo logren la escisión de algún grupo de socialistas, porque desde todas las aristas del Frente Unen se están aliando a Macri o Massa en diversas provincias, mientras algunos hacen oír sus negativas. Para el PS, que ha hecho todo tipo de acuerdos electorales en los últimos años, que ha votado en contra de algunas de las medidas más populares que promovió el Gobierno y que se ha prestado con emoción incontenible al juego perverso decretado por Magneto en los medios en su batalla contra el Kirchnerismo, decir no, resulta anacrónico. Casi una pose absurda para después poder afirmar que los llevaron a tal o cual acuerdo por la fuerza. El mal menor será, en breve, la respuesta que den cuando se les pregunte qué harán en las próximas PASO.
Por lo pronto, el binnerismo, que es el oficialismo, digamos, socialista, no se cansa de prestarse al juego de la derecha, le hacen permanente campaña a Macri nombrándolo todo el tiempo, y Mauricio, de seguro asesorado por otros, aprovecha esa difusión gratuita y los invita a un mundo de gloria, donde el candidato a presidente sea él y ellos puedan compartir esa fórmula. Además, desde las filas del PRO saben que Hermes y sus amigos dilapidaron el caudal de votos del 2011 y no han logrado construir nada sólido, pero eso no es culpa de ellos solamente, es un mal generalizado en la oposición. Pero mientras Binner se siga mostrando como un referente de la derecha más rancia y siga afirmando cosas como que “La pobreza genera fata de valores”, será el mismo Macri quien le pida que se corra de su lugar e intente fingir una pose más progre porque le está quitando el discurso.
El daño que le han hecho al socialismo es inconmensurable, aunque terminen yendo en listas separadas. Binner y compañía han herido de muerte al partido en ese coqueteo con lo más rancio de la Argentina, como la Sociedad Rural y los partidos de derecha. Pero pueden darse el gusto de pertenecer al selecto club de los empleados de Clarín, eso sí. Hagan lo que hagan en 2015, de eso ya no caben dudas.