Ella, desacatada y de pie

cristina23«Sectores concentrados de la economía quieren voltear al Gobierno con ayuda extranjera”. Así, cortita y al pie. Estaba aguda, afiladísima. Disparó con munición pesada: “Si me pasa algo, en serio lo digo, no miren hacia Oriente, miren hacia el norte”, así hizo mención a Estados Unidos en su último discurso nuestra presidenta, Cristina Fernández de Kirchner. Además dijo que era un despropósito que el Juez Griesa declarara a nuestro país en desacato: “Nunca se ha llegado tan lejos: es un disparate y siguen agregándose disparates”. Ese fue el tono del discurso ofrecido ayer en el Salón de las Mujeres, en la Casa Rosada, donde además realizó anuncios, como el segundo pago del vencimiento de la deuda y la creación de la Secretaría de Hábitat, que es sin dudas un muy acertado paso en el camino de la inclusión social.

Pero volviendo al discurso presidencial, es necesario destacar la vehemencia de la crítica de la Jefa de Estado con respecto al “país del norte”. Con frases que deben haber producido descargas eléctricas en izquierdistas anti K que odian a los Estados Unidos pero no apoyan al gobierno en esta cruzada anti buitre, Cristina hundió más bandera que había plantado en la ONU hace ya algunos días. “Si para eso tienen que arrasar con la soberanía, con el respeto a las normas internacionales, no tienen ningún problema, arrasan como arrasan por todo, en todo el mundo”, dijo en referencia al accionar no sólo de la justicia norteamericana, sino también de su política exterior. Ya en la Asamblea de la ONU y ante la atenta y poco cariñosa mirada de Barack Obama, Cristina se había preguntado por qué el vecino norteño de México generaba terroristas, los instruía y les daba armas para que luchen sus guerras y estos luego se den vuelta y ataquen a sus creadores y al resto del mundo, ¿Acaso vamos a creer que Osama Bin Laden salió de un hongo después de la lluvia?, se preguntaba, con la ironía a flor de piel.
Esa es la batalla que está dando la Argentina desde hace mucho. Que es la batalla de todos los países en desarrollo, pero que sólo una Presidenta se anima a dar. Sólo una Presidenta se pone de pié frente a las potencias del mundo que siempre tienen lista la bota para pisar a quienes osan desairarlos. Sólo una Presidenta se niega a estar de rodillas ante los sectores macro económicos que rigen el mundo, los poderosos concentrados que viven de la sangre verde dólar de países como el nuestro. Y esa Presidenta es la que ganó las últimas elecciones presidenciales por más del 54% de los votos en Argentina: Cristina. No le tiembla el pulso, no le falla la voz, no necesita apuntes. Sabe.
A un pueblo soberano no se le hacen estas cosas. Y si así sucede, no debe tolerarse, vengan de quien vengan. ¿Por qué hay que temerle a los Estados Unidos? Ellos, que cuando ven a países pequeños o en desarrollo (que empiezan a surgir al mercado, que avanzan en inclusión, que achican la brecha entre los que más y menos tienen, que estabilizan economías que iban de crisis en crisis), no ven posibles potencias emergentes, sino naranjas para exprimir y hacer jugo. Hasta la última gota.
Y como está ella, que no le afloja, que no da un paso atrás ni para tomar carrera contra los fondos buitre, dentro de nuestro país hay pequeños buitres, avechuchos con hambre de carroña que creen que deben seguir el manual del esclavo al pie de la letra, que elijen vivir de rodillas con la cabeza agachada, casi lista para el hachazo. “Nosotros seríamos más respetuosos de la primera economía del mundo”, dijo el diputado del FAUNEN, Hermes Binner, quién está tan alejado del socialismo como sus acciones y palabras demuestran.
Binner debe haber olvidado La Internacional, himno del partido que preside, que reza: “De pié, malditos de la tierra. Alzad, esclavos del dolor”, por eso votaría por Capriles, por eso gusta acunarse en el brazo invisible del Mercado, por eso besa pies yanquis. Pero la que ganó las elecciones, fortuna grande la nuestra aunque muchos así no lo vean, es Cristina, que cuanto más atacan la soberanía argentina, más firme se planta. Y así está ella, desacatada y de pie. Y así está Binner, obediente y de rodillas.