Golazo argentino en la ONU y pro buitres locales

onuLa cifra final fue de 124 votos a favor, 11 en contra y 41 abstenciones en La Asamblea General de la ONU donde se aprobó en la ciudad de Nueva York establecer un marco regulatorio mundial para las reestructuraciones de deuda soberanas. Si, estamos aislados del mundo que… ah, no, esperen. ¿Entonces todos esos países, los 124, apoyaron la propuesta de la Argentina canalizada por el G77 más China? Uh, y ahora, ¿cómo van a vender los opositores incoherentes ese supuesto alejamiento de nuestro país con respecto al actual orden mundial? Va a estar difícil.

Difícil debe haber sido la negociación, no con los países que votaron a favor de la iniciativa trabajada por el gobierno argentino y su delegación en la ONU, sino con aquellos que se abstuvieron y no votaron en contra. Porque es complicado no ceder a las presiones de los más poderosos, como Estados Unidos, Japón, Alemania y Reino Unido, que son algunos de los 11 que votaron en contra del nuevo marco regulatorio que deberá implementarse en 2015.

En la última reunión del período 68, la ONU marcó un precedente histórico. O, mejor dicho, los países que acordaron avalar y sostener con sus votos y discursos el planteo que el Gobierno argentino llevó hasta allí de la mano del G77 y China, fueron quienes hicieron historia. “El mundo se expresó y dejó en claro que quiere que la deuda externa, que es un problema económico pero también político y social, debe tener un marco jurídico que lo regule”, manifestó con alegría indisimulable el canciller Héctor Timerman.

Sacha Llorenti, embajador boliviano y presidente del G77 + China, sostuvo que “es prioridad crear un marco jurídico, con miras a aumentar la eficiencia, la estabilidad y previsibilidad del sistema financiero internacional, y el logro de un crecimiento equitativo e inclusivo”. Así también Rusia expresó su apoyo al pedido argentino.

Por otra parte, al día siguiente en nuestro país y después de obtener media sanción en la Cámara de Senadores, ya en madrugada de este jueves se aprobó La Ley de Pago Soberano, que cambia el domicilio de abono para los bonistas que entraron en el canje de deuda para que cada vez que la Argentina cumpla con sus pagos, los depósitos no sean bloqueados por el juez Griesa en Nueva York.

El oficialismo reunió 134 votos a favor de la iniciativa y hubo 99 en contra. ¿Cómo explicar que 124 naciones apoyaron a nuestro país en la ONU en esta batalla contra los Fondos Buitres y 99 diputados locales votaron para que se siga siendo el Juez Griesa quien decida sobre los pagos que la Argentina, cumplidora y responsable, sigue efectuando a quines sí entraron en las reestructuraciones de la deuda? Yo no puedo, al menos no de manera objetiva, porque hay una clara intención de estos diputados, -como ocurrió en el Senado con los que votaron en contra antes- de sostener un sistema que desangra a las naciones, de sostener con sus votos a los dueños de imperios económicos que desde siempre asfixian a países como el nuestro, que no nos dejan crecer, que quieren llevarnos puestos y sacarnos hasta la última moneda. Votaron eso, desplegaron sus alas de buitres y se unieron a esa bandada de carroñeros. Tendrán sus oscuros e inconfesables intereses.

Esta ley, como todo lo que se está haciendo en materia económica frente a la injusticia manifiesta de los llamados holdouts, no es para beneficiar a un gobierno, -que, como todos los gobiernos, pasará-, se hace pensando en el futuro de todos los argentinos. Quienes no lo ven así, están teniendo una interpretación errada de la historia que estamos construyendo, mientras sentamos precedentes históricos a nivel mundial.

Y quienes lo entienden y aun así elijen votar contra nuestro presente y nuestro futuro, sólo merecen el desprecio del pueblo y llevarán por siempre a cuestas la marca indeleble de la traición a los intereses de la patria, que no es un gobierno, que no es un grupo político, que es de todos y que lucha por ser libre y soberana.