Las copycat de Carrió
Cuando pensamos en el delirio o la insanía en la política, -si es que nos proponemos tan nociva tarea-, de seguro el primer nombre propio que se nos cruza por la mente es el de Elisa Carrió, ya que ella ha hecho una descomunal tarea para que así sea.
Ha reforzado con incoherencias magistrales sus argumentos de los últimos diez años para destacar en la arena política argentina como un sinsentido, como una máquina expendedora de desvaríos mesiánicos, un chiste viejo que, de lo repetido, ya no hace ni sonreír. Y ahí está, escupiendo necedades, como esas ancianas extraviadas que se encerraban en altillos en el medioevo.
Pero parece que Carrió tiene lo que la policía de investigación criminal denomina como ‘copycat’, un término inglés que se refiere a la tendencia de algunas personas a copiar las conductas y acciones de otras. Seguramente lo han oído en las películas donde señalan con esa palabra a asesinos seriales que imitan a otros asesinos para que, usualmente, se culpe de sus crímenes al homicida original. Podría traducirse para nuestros fines como ‘imitador’.
Y resulta que Carrió tiene copycats. Para argentinizarlo, podríamos hablar de ‘las Salieris de Carrió’. ¿Quién imaginaría que ese modus operandi de Lilita, que está ya tan lejano a convencer a alguien podría querer ser copiado? Bueno, tenemos pruebas contundentes de que en la política de nuestro país hay gente imitando el discurso perturbador e inconexo de la fundadora y destructora de la Coalición Cívica.
“Dificil! Que acepten el cambio de jurisdicción, o sea, que juzgue Oyarbide, pague Boudou con billetes de Vandenbroele. Control Gils Carbo”, escribió Margarita Stolbizer en su cuenta de Twitter. Más allá de la horrenda redacción, hay varios componentes psicóticos en estos casi 140 caracteres. Parece algo escrito por Carrió, ¿a que no? Sí. Plantear que Argentina pagará sus compromisos económicos con los tenedores de deuda, como viene haciendo hasta ahora, con “billetes de Vandenbroele”, intentando sugerir alguna especie de impresión fraudulenta de moneda para pagar esas deudas… Sumarle lo de Oyarbide y Gils Carbó, bueno, como poco no es nada serio.
Una cosa es la ironía o el sarcasmo y otra muy distinta es el disparate. Si no les sale la ironía, no la intenten, y menos en Twitter, que permite poco espacio para explayarse en explicaciones. Mejor, aun, si no saben usar esa red social, no lo hagan y punto. Carrió, que sabe usarla, podría enseñarle algunos consejos prácticos para que el ridículo sea la intención del mensaje y no el resultado no buscado.
Otra que gusta de expresarse a lo Carrió es Patricia Bullrich. La jugadora multi equipos no duda en opinar sobre todo, aunque nadie sepa de qué está hablando. De hecho ayer, mientras la Presidenta informaba en cadena nacional del envío al Parlamento de un proyecto de ley para cambiar el lugar de pago a los bonistas y trasladarlo a la Argentina, -cosa clave en esta batalla contra los Fondos Buitres-, la ex Ministra de Trabajo de la Alianza, escribió: “Una Ley Antiterrorista como esta fue aplicada en la Chile de Pinochet contra la comunidad Mapuche”. Más allá del poco timming de la ahora macrista Bullrich, no se sabe muy bien de qué estaba hablando… Un rato después, agregó “El Gobierno tiene que terminar de emitir”. Ahá. ¿De emitir? De emitir, ¿qué? ¿Moneda? ¿La habrá leído a Stolbizer con lo de Vanderbroele? ¿Habrá querido poner ‘mentir’ como una generalidad para señalar su disconformidad con el cambio de locación de pago? Misterio.
Sepamos algo, hay imitadores aficionados, por ahí. Hay émulos de bajo presupuesto y hay grandes artistas de imitación. Yo me inclino por ubicar a las copycats de Carrió entre estos últimos. Es sí, que los nuevos muertos de estas dos legisladoras no le caigan a Lilita, la original, que ella va sola, como Legisamo, dejando su propio tendal.
