Putin, el socio clave
En estos últimos días el país recibió la visita de Vladimir Putin, que pasó un poco desapercibida, no porque no revistiera de una importancia mayúscula, sino porque coincidió con la Final del Mundial. Y hay que destacar algunos puntos sobresalientes de este encuentro del primer mandatario ruso y nuestra presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, previo viaje de ambos a Brasil a la Cumbre de BRICS y UNASUR, donde se encuentran por estas horas.
Antes de avanzar en los acuerdos de cooperación internacional firmados y los dichos de ambos políticos que de seguro marcarán hitos de importancia en el futuro inmediato, es necesario destacar algunas cosas. Sí, Putin es el mismo que criminaliza la homosexualidad en su país, sí. Putin ha tenido muchos inconvenientes donde se lo ha señalado como un intolerante, de hecho, al llegar a nuestro país, hubo quienes se manifestaron en su contra frente a la Casa Rosada.
Evidentemente, Argentina en los últimos años ha avanzado mucho en materia de Derechos Humanos, y Rusia no. Que nos visite y hable bien de nosotros no lo hace mejor ni bueno en estas cuestiones, eso está claro. De la misma manera debemos señalar aquí que eso, aunque reprobable, no debe obturar el hecho de poder negociar económicamente con Rusia, ni recibir su apoyo en diversas causas en política internacional que tienen a nuestro país como protagonista: Malvinas, batalla contra los Fondos Buitres, etcétera.
Son cosas diferentes y es así como debemos verlas: la prosperidad en materia económica y geopolítica de Argentina puede contar con socios estratégicos como Rusia, aunque su presidente sea un declarado homofóbico. Naturalmente no buscaremos su consejo en materia de inclusión y derechos civiles.
Ahora, hubo varios datos de interés para analizar, como el hecho de que Putin felicite a Argentina por tener opinión propia y sólida en todas las cuestiones internacionales, ya que considera “que eso no es algo común”. Además, afirmó que “Rusia sigue apoyando la necesidad de encontrar la solución a la disputa por las Islas Malvinas, sobre la mesa de negociaciones directas entre Gran Bretaña y Argentina”, en claro guiño a la postura nacional de que Inglaterra cumpla con las resoluciones de la ONU. En ese sentido, la presidenta Kirchner le pidió “impulsar la reforma de organismos que no han dado respuestas a lo que está pasando” en el mundo, buscando “soluciones equitativas” para las naciones.
En ese marco, Cristina anunció la firma de “acuerdos muy importantes en materia nuclear” para la generación de energía y Putin bregó por que esos acuerdos bilaterales con fines pacíficos sirvan para “crear una base para una cooperación sólida”. Así también recordó que Argentina es uno de sus socios principales en América Latina y que Rusia “coopera en todos los sectores” con nuestro país, y que remarcó el “potencial adicional para amplificar nuestras relaciones comerciales”.
Algo que trascendió rápido fue la posibilidad de instalar una central nuclear en Mar del Plata, como parte de la batería de acuerdos y consensos en materia de generación de energía. Esto ya trajo cola y ocasionó que algunas organizaciones ambientales se opusieran. Desde ya, el apoyo de potencias como Rusia y China, que cada vez ensancha sus relaciones y acuerdos con nuestro país, es de un beneficio inmediato y a largo plazo. Quizá no sean las relaciones que conocimos como ‘carnales’ en la época de Menem con los Estados Unidos, donde el beneficio fue unilateral, y siempre de ellos, pero de seguro son pasos firmes en consolidar al país tanto en Latinoamérica como en el resto del mundo en distintas aristas económicas y políticas.
