Binner y los buitres

binnerCuando retuvieron la Fragata Libertad en Ghana, él propuso poner alcancías en las esquinas y juntar dinero para pagarle a los acreedores y recuperar el buque. Nunca criticó la deuda que se tenía con esos ‘acreedores’, ni cómo se había llegado a deber, ni habló de quienes se habían endeudado, en primera instancia. Ni llamó buitres a los fondos que venían a embargarnos, claro. Ahora dijo que el fallo contra la Argentina “es el logro de tanta improvisación y tantos cambios” del equipo económico del gobierno nacional. No dijo que la deuda comenzó después del golpe del ’55, no explicó como las dictaduras genocidas engrosaron la deuda en el exterior, ni habló de Alfonsín, Menem y De la Rúa, que acrecentaron el monto en miles de millones, ni del Blindaje, ni del Megacanje de Sturzenegger, no. La culpa es de este gobierno que no tomó deuda, y que, por el contrario, está pagándola.

Óptica extraña la de Hermes Binner, ¿no? Además pidió no acusar de Buitre al Juez Thomas Griessa, quien falló en contra de nuestro país y sus intereses. Porque de eso se trata, no son cuestiones partidarias, no tienen nada que ver los colores políticos, es netamente un problema que afecta a la soberanía nacional, la soberanía económica. Pero quizá haya quienes, como Binner, prefieren vivir de rodillas ante los poderes macroeconómicos en vez de enfrentarlos. Quizá Binner, si fuera Presidente de la Nación, tomaría más deuda, tendría las mismas relaciones que tuvo Menem con el FMI en vez de pagarle, como hizo Néstor Kirchner. Quizá Binner se dice socialista pero es uno de los más acérrimos neoliberales que tiene la política argentina.

Sus opiniones siempre son a favor de estos fondos que llamamos buitres porque no quisieron negociar, como si lo quiso el 92% de los acreedores de las deudas que tenía y tiene la Argentina. También los llamamos así porque compran muy barato cuando a los países les va mal y luego especulan, y no es el mundo de los negocios simplemente, es operar e invertir cuando los pueblos pasan miserias y querer quitarles lo que obtuvieron con esfuerzo cuando les va mejor, pero a precios siderales. Buitres. Aunque a Hermes le duela el término.

La voluntad de Argentina siempre fue pagar, al menos en este gobierno, no endeudarse e ir saldando las deudas negociadas en tiempo y forma, y eso ha hecho, y eso pretende seguir haciendo: honrar los acuerdos pero no caer bajo la extorsión de un grupúsculo de chupasangres que siempre están al acecho de las desgracias de los que menos tienen, como aves rapaces que se alimentan de muertos y agonizantes: por eso, buitres.

Pero Binner prefiere criticar a quienes generan miles de puestos de trabajo y promueven la inclusión social mientras pagan deuda acumulada por otros gobiernos, en vez de señalar a los verdaderos culpables, porque muchos de ellos participan de su armado político. Muchos ex Alianza son ahora sus aliados electorales.

Binner, que dice que es socialista, no dice nada de cómo el poder macroeconómico acciona por sobre el poder político mundial, como ejerce presión y como triunfa por sobre las soberanías nacionales, por sobre los estados y por sobre la política. Del capitalismo salvaje, del poder financiero no opina, raro en un socialista. De eso no habla, prefiere echarle la culpa a los únicos que no la tienen. De quienes especulan desangrando a los pueblos, de esos no habla, prefiere juntar plata del pueblo para pagarle, como propuso aquella vez.

Qué miedo dan las personas como Hermes Binner, que demuestran que prefieren entregar al país de pies y manos atadas bajo las garras de los buitres poderosos, antes que plantar cara y dar batalla, que prefieren halagar a los que deciden perjudicar al país, en vez de resistir las extorsiones. Binner prefiere la injusticia de una deuda fraudulenta, donde muchos se robaron todo, en dictadura o en gobiernos democráticos, en vez de acompañar aunque sea en esto al gobierno que, como pagador serial, cancela compromisos responsablemente.

Porque Binner elige. Porque cuando decimos Patria o Grupos Económicos, Binner extiende sus brazos con gusto y deja que se posen en ellos los buitres. Y allí los sostiene.

Realmente asusta que hombres como él quieran ser Presidentes, porque demuestran con sus acciones y declaraciones qué harían en estas circunstancias, y sabemos que bajo sus hipotéticos gobiernos volveríamos a ese pasado vergonzante de entrega, a ese pasado cruel de miseria.

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