Cada vez peor: las escuchas que complican a Suris

juan surisPara el juez Santiago Ulpiano Martínez son prueba esencial de la causa. Las escuchas forman parte de acusación central contra Juan Ignacio Suris y su supuesta banda narco.

Los nuevos y reveladores diálogos relacionados a Juan Ignacio Suris y lo complican cada vez más. Para el juez Santiago Ulpiano Martínez, dichas intervenciones telefónicas son evidencia irrefutable del negocio de la venta de droga cometida por la organización hoy desbaratada.

En las escuchas, se puede apreciar “el lenguaje codificado, encriptado, simulado y críptico” que utilizaban los integrantes de la banda para hacer referencia a la cocaína o a la marihuana. “Los términos más frecuentes utilizados para nombrar a la droga son reemplazados por una terminología impostora”, señaló el juez en su resolución.

Según se probó durante la investigación, algunas de las palabras clave más usadas son remís, zapatillas, ramón, auto, falcón, Mercedes Benz (droga de buena calidad) o “cargar tarjeta”, entre muchas otras.

En la primera escucha, Juan Suris se comunica con Fernando Bond Stork (también detenido y procesado en esta causa), y hablan de la detención de otro narco, Fabián Acarino, que había ocurrido hacía pocas horas. Además, Bond Stork le pregunta si le había conseguido el “remís” y le reclama unas “zapatillas”. Suris reconoce que “la cosa está complicanda” en Bahía por el avance de distintas causas judiciales sobre narcotráfico.

En este caso, el nombre de su interlocutor no será difundido para no afectar la investigación. Aquí el novio de Mónica Farro habla sobre un “curro” con altos mandos del Servicio Penitenciario Bonaerense y, además, cuenta que tiene una reunión muy importante con el secretario privado del Gobernador cordobés José Manuel de la Sota.

Sobre la droga, la conversación es elocuente. Suris utiliza el código impostor de “autos”, se hace referencia la venta de un “mercedes” y de un “206”. Con respecto a la calidad de la sustancia dicen “la compu está bien terminadita”. En un momento, a uno de ellos se le escapa la palabra “paquetitos”. Y refiere que es “mucho riesgo tener la mercadería en casa”.