Clarín mentía…

moyanoDe levantar con ambas manos un cartel que rezaba una consigna que ha marcado la política de la última década, a ser la figurita más mostrada y mentir usando las mismas palabras de molde del diario cuyo dueño adquirió con torturas y amenazas Papel Prensa. El cartelito era simple, decía “Clarín Miente”, las manos que lo elevaban gustosas en el aire eran las de Hugo Moyano, claro. Nada más buchón que el archivo fresco del pasado reciente. Luego, cuando se puso la camiseta opositora, porque sus extorsiones al gobierno ya habían perdido efecto, en un programa de TN, mientras convocaba al paro nacional de camioneros, Moyano dijo, con sonrisas cómplices: “Clarín mentía”.

Este jueves otro paro, con más pretensiones que efectos. Quien no quiso apersonarse en sus puestos de trabajo, pudo. Pero quien para trabajar necesitaba recorrer amplias distancias, no pudo. Porque la UTA paró y no había colectivos. Pero como los taxis y remises no se adhirieron, recibieron piedrazos en las paradas, como sucedió en Mar del Plata, donde hubo abolladuras y rotura de cristales varias. O pasaban en patota golpeando las vidrieras de restoranes avisando que volvían en un rato y “mejor que esté cerrado”. Linda huelga democrática donde tenés que cerrar tu comercio por miedo.

Los medios, llamémoslos, Anti-K, vieron lo que nadie: un exitoso paro nacional. Moyano, en una sobreactuación shakesperiana, dijo que el acompañamiento había sido del 98%. Bueno, no se me rían a mí, lo dijo él. Y con Hugo, Luis Barrionuevo, y el Momo Venegas, y Pablo Micheli y el Partido Obrero, y el MST de Vilma Ripoll. No me soliciten explicaciones, porque no sabría traducir ese rejunte porque no alcanzo a entenderlo.

Ese sector de la izquierda, que siempre batalló contra la burocracia sindical, contra sus patotas, contra los empresarios millonarios que ocupan los escaños más altos de los sindicatos, hizo piquetes en diversos puntos, (bloqueando accesos y complicando, cuando no imposibilitando, que quienes podían movilizarse hacia escuelas y empleos en autos, pudieran logarlo), junto a Barrionuevo, Moyano, Venegas… Si pudiéramos ingresar esas coordenadas a un GPS, repetiría confundido una sola palabra: recalculando.

Entonces, piquetes y bloqueos, amenazas, aprietes, violencia: impidieron con golpes y destrozos el normal funcionamiento de las líneas de subte. Ese fue el paro nacional de la CGT de Hugo, Luis y Paco, quiero decir, Momo. Y un Micheli en falsa escuadra, más desmemoriado que Bourne, bajando, otra vez, todas las banderas.

Que quede claro: el derecho a la huelga es irrenunciable y hay que defenderlo siempre. Pero poder ir a trabajar también es un derecho, y tu derecho termina donde empieza el mío, y viceversa.

En las grandes ciudades hubo movimiento, si los colectivos hubieran funcionado lo cierto es que no se hubiera notado que estábamos viviendo un paro. También es verdad que el gobierno nacional perdió movilización en las calles con la partida del moyanismo, pero las últimas plazas llenas del Kirchnerismo no miran con nostalgia por sobre el hombro.

En la permanente batalla contra el gobierno, Clarín y los momentáneos soldados que para con alguna estrategia en esta lucha, han vendido buzones en las tapas de los diarios de este viernes. Pero, como vivimos en este país y no queremos parar de avanzar, y sabemos que falta mucho pero nada se logrará de la mano de Hugo, ni de Luis, ni del Momo, sabemos que pasó el jueves, sabemos que, aunque para Moyano ya no sea así, todavía, Clarín Miente.