La administración de la información

garcíaEn esta columna ya nos hemos referido con anterioridad al manejo mediático de de las noticias, que pueden ir desde una manipulación tendenciosa y cuentapropista de la información hasta la formulación de mentiras que no resisten un análisis elemental, invenciones que sólo pretenden instalar temas que benefician o perjudican a determinadas personas, pero que no comparten nada con la realidad. Como sucede con el caso del anteproyecto del Código Penal, donde ya se conocen infinidad de opiniones en contra de éste, pero no se conoce el anteproyecto en sí. Opositores al gobierno nacional han tomado el tema con inusitada vehemencia y han prodigado una caterva de falacias dignas de un buen ejemplar de ficción, aprovechándose de la carta blanca que los medios, -tan o más opositores que esos políticos de lengua precoz e ignorante- le ofrecen en sus diarios, radios y demás programas.

Pero de este hecho inventado y malversado, como tantos otros, vamos a uno que no es producto de la imaginación dañina de nadie, sino de desgracias vividas por algunas personas que rozan, por diversas razones, la fama.

Vamos al caso de Pablo García, que quizá no les suene hasta que agreguemos el apellido de su padre, Aliverti.

De hecho, en la mayoría de los medios su caso no se menciona con su nombre propio, sino como “El hijo de Aliverti”. ¿Qué sabemos que hizo Pablo García? Bueno, en febrero del año pasado atropelló al ciclista Reinaldo Rodas mientras conducía su Peugeot 504 por la Panamericana, donde supuestamente no pueden circular bicicletas. Por el impacto, Rodas murió y pasó a ocupar el asiento del acompañante y, así, con su cadáver de copiloto, García condujo 17km hasta el peaje donde informó lo sucedido. El “hijo de Aliverti”, de 30 años, conducía con 1,45 gramos de alcohol en sangre al momento del accidente.

¿Saben quién más conducía ebrio y provocó un accidente? Gian Marco Dolce. Este chico de 19 años tenía 1,14 gramos del alcohol en sangre cuando maniobró con equívoco su camioneta 4×4 Ford Ranger cruzando tres carriles en la ruta, de izquierda a derecha. Por la alta velocidad en la que venía la 4X4 se montó al guardarrail, ganó altura y cayó de atrás hacia adelante y de arriba hacia abajo, en un Volkswagen Gol que en ese momento estaba detenido en la banquina. Dentro de ese auto había tres obreros que murieron aplastados por la pesada caída de la Ford Ranger sobre el vehículo, se habían detenido a la espera de un cuarto compañero con el que debían ir a la obra en construcción en la que trabajaban.

¿Quién es Gian Marco Dolce? El hijo de la exmodelo Barbara Durand y el empresario Gian Dolce. ¿No recuerdan este hecho? Pero si ocurrió dos meses después del otro evento y si murieron tres trabajadores en este caso en vez de uno. Los medios le deben haber dado una gran cobertura, y deben estar sobre el tema aun, ya que Gian Marco o Gianmarco quedó imputado por el delito de homicidio culposo agravado, un delito que, según el artículo 84 del Código Penal, prevé la pena de 2 a 5 años de prisión para los casos donde haya más de una víctima y cuando la muerte es provocada por la conducción imprudente de un vehículo. ¿Ah, no? Pero si con el caso de Pablo García han llenado horas y horas de programas informativos, han invertido litros de tinta y lo han desmenuzado hasta el cansancio en las radios… ¿No es más impactante la muerte de los tres obreros que esperaban a un compañero para ir a trabajar a la obra y les cayó la muerte desde el cielo en manos de un pibe borracho?

Son preguntas subjetivas, es cierto, alguien puede decirme que manejar 17km con un cadáver en el asiento de acompañante hasta llegar a un peaje donde denunciar lo ocurrido, es más impactante. En fin, la subjetividad es así. No es motivo de estas líneas abordar la fatalidad intrínseca de ambos casos, ni culpar ni defender a nadie: ambos conductores alcoholizados sesgaron la vida de inocentes.

Lo que es objetivo es el tratamiento que los medios le dieron a ambos siniestros. Todos sabemos, aunque sea tenemos una idea, de lo que hizo “El hijo de Aliverti”, pero no es así con lo que hizo “el hijo de Barbara Durand y Gian Dolce”. Y eso responde pura y exclusivamente al manejo mediático de la información.

Podríamos caer en señalar facilismos, como que García manejaba un viejo 504 y Dolce una 4×4 y que ese obvio poder económico puede haber influido en los niveles de exposición pública de ambos. Especulaciones. Podemos señalar que uno, al ser hijo de un periodista de opinión favorable al gobierno, ha sido un peón mas caído en la batalla entre Kirchnerismo y medios hegemónicos. Son datos que podríamos poner en el análisis, pero el dato por excelencia, el excluyente, es el manejo de estos casos por parte de los medios de comunicación, la administración de la información, donde lo primero que resalta es cómo sabemos lo que ellos quieren que sepamos y como desconocemos lo que a ellos les conviene que ignoremos.

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