Caso Di Gallo: nuevos datos complican al imputado
BERAZATEGUI- El principal acusado del crimen de la adolescente Natalia Di Gallo, cuyo cadáver fue encontrado hace una década en el Parque Pereyra Iraola del partido bonaerense de Berazategui, tenía el celular de la víctima pero no lo usó para pedir ayuda cuando ella estaba supuestamente secuestrada.
Fuentes judiciales informaron a Télam que tanto la madre como el padre del imputado Nicolás Gómez, Marta Cabrera y Cirilo Gómez, admitieron al declarar como testigos en el juicio, que se lleva a cabo desde el viernes en los Tribunales de Quilmes, que su hijo se comunicó con ellos para contarles que estaba en una comisaría.
De acuerdo con un informe de entrecruzamientos telefónicos presentado en el debate por el abogado del particular damnificado, Daniel Mazzocchini, esos llamados fueron realizados desde el celular de Natalia (16), que Gómez, de 19 años en el momento del hecho, pudo conservar cuando la chica presuntamente fue secuestrada.
Es que Gómez siempre dijo que la noche del 28 de diciembre de 2003 pasó a buscar a Natalia por la casa de sus padres, en la localidad bonaerense de Florencio Varela, que fueron al Parque Pereyra Iraola.
Aseguró que cuando estaban en la parte trasera de su Renault 11, un hombre rompió la luneta del auto, los amenazó con un arma, lo encerró a él en el baúl y secuestró a Natalia.
Según esa versión, tras lograr liberarse se dirigió a una estación de servicio cercana, le contó lo sucedido a los playeros y fueron éstos quienes llamaron a la Policía desde un teléfono fijo, comunicación que quedó registrada a las 2.11 de esa madrugada.
Ya en la comisaría y desde el teléfono de Natalia, Gómez se comunicó primero con su madre (2.34) y con su padre en tres ocasiones (entre las 3.36 y las 3.38), hasta que finalmente cerca de las 4 llegaron al lugar los padres de la adolescente y le pidieron que les entregue el celular de su hija.
«Es muy raro que (Gómez) haya tenido el celular a disposición y no lo usó ni para llamar al 911», dijo hoy a Télam Mazzocchini, en referencia a que, tras el supuesto rapto de Natalia, el joven tuvo su teléfono, fue hasta la estación de servicio y recién tiempo después lo utilizó pero para comunicarse con su familia.
Para Mazzocchini, el imputado tardó en usar ese celular porque en realidad «estaba armando un circo de coartada»: «Como lo del secuestro es mentira, (Gómez) ganó tiempo y se hizo ver por la gente de la estación de servicio».
El juicio, a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4 de Quilmes, se reanudará mañana a las 10 con la declaración testimonial de los médicos forenses que hicieron la primera autopsia de la joven y los efectivos policiales que intervinieron durante las primeras horas tras el hallazgo del cadáver.
Además de Gómez, el proceso tiene como imputado a Daniel Feliciano Ojeda (40), un remisero que primero fue detenido por el robo de un Peugeot 504 blanco señalado por un testigo como el mismo tipo de auto en el que vio a una chica parecida a Natalia pedir auxilio la noche en que desapareció la víctima.
Ambos llegaron al juicio detenidos y acusados como partícipes del delito de «privación ilegal de la libertad agravada por el resultado de muerte en concurso real con abuso sexual», en el caso de Gómez en concurso con el de «falsa denuncia».
Entre los principales elementos contra Gómez figuran su ADN hallado en el cuerpo de la víctima, y la declaración de un testigo que presenció cuando desde un Renault 11 como el suyo, un muchacho con ropas y características fisonómicas similares a las de él pasaba por la fuerza a una chica a otro auto en el que había otras personas.
Natalia fue encontrada cuatro días después de la denuncia de Gómez, el 1 de enero de 2004, asesinada envuelta en bolsas de nylon en el mencionado parque.
Los forenses llegaron a la conclusión de que Natalia fue violada y murió por una «asfixia mixta» producida por la obstrucción de las fosas nasales y la boca, en combinación con la compresión torácica-abdominal que sufrió cuando soportó el peso de una de las personas que abusaba de ella.
También se demostró que fue asesinada en otro sitio y luego envuelta en bolsas de nylon, atada con sogas y depositada en el parque donde fue encontrada.
