La otra cara de la «Masacre de José León Suárez II»

A tres años del asesinato de Mauricio Ramos y Franco Almirón, se suman las voces de aquellos que piden justicia, pero desde el otro lado. Los familiares del policía Gustavo Sebastián Rey reclaman, no sólo por los jóvenes fallecidos, sino también por la detención del efectivo, que aseguran «es injusta».

Todo sucedió el 3 de febrero de 2011, cuando un vagón de un tren que había descarrilado en José León Suárez fue abordado por personas que intentaron recoger algo que pudieran aprovechar. Los vagones se salieron de control y quedaron tendidos en el piso, y fue entonces cuando el personal ferroviario llamó a la Policía Bonaerense que comenzó a disparar, según los relatos de los testigos.

«En un primer momento se había hablado que era otra persona el autor de esos disparos. Se lo indicó en un video y todo el mundo lo apuntaba con seguridad; luego pudo demostrar que ese día no estuvo en el enfrentamiento”, asegura Walter Rey, hermano del efectivo acusado que actualmente se encuentra “prevenido en orden del delito de doble homicidio calificado por tratarse de un funcionario policial”.

La familia de Gustavo Rey sostiene que él pretende seguir en la Fuerza: «quiere demostrar su inocencia y que se sepa que esto le puede pasar a cualquier policía que está trabajando. Todos pueden quedar expuestos a una acusación de este tipo”.

El comienzo del juicio oral está programado para el 20 de este mes y los imputados son el subinspector Gustavo Ezequiel Vega, de la Comisaría 2° de San Martín, y Rey, de la Policía de Buenos Aires N° 2. Walter indica que la causa de su hermano «se sostiene netamente con supuestos»: «La justicia entiende que existen elementos suficientes para transitar la etapa de juicio. No obstante, una vez pasado juicio oral tiene que haber una certeza positiva para condenar a la persona, de lo contrario la absolución es irreversible». Lo que explica Rey es que, si bien su hermano estuvo en el lugar, todo indica que no se encontraba en una zona desde la que pudiera efectuar los disparos. «Las declaraciones fueron muy claras, en todas se advierte que no se puede brindar una certeza de que haya sido mi hermano, y lo han posicionado al eventual tirador en dos puntos, y la pericia de Gendarmería concluye en que no es factible desde esos puntos haber impactado a los adolescentes», describe.

Las familias de Mauricio Ramos y Franco Almirón no cesan en su pedido de justicia, pero tampoco lo hace el círculo de Gustavo Rey. «Desde el primer momento que fue convocado a prestar declaración como testigo, él contó cómo fue su participación en el operativo, y sostuvo que estaba en la otra punta del tren, totalmente alejado del lugar donde se produjo ese tiroteo. Mi hermano no oculta absolutamente nada, siempre estuvo dispuesto para la justicia. Por algo las dos primeras ruedas de reconocimiento dieron resultado negativo, y en el otro caso el joven dijo no estar seguro. Reclamamos Memoria, Verdad y Justicia para todos», afirma Walter.