Dictaron prisión preventiva para Juan Suris

El empresario y pareja de la vedette Mónica Farro, Juan Ignacio Suris, quedó con prisión preventiva, ya que para la Justicia de Bahía Blanca existen elementos que acreditan que integraba una banda criminal dedicada al tráfico de drogas.

Fuentes judiciales informaron a Télam que la medida fue dictada por el juez federal bahiense Santiago Martínez, a cargo de la causa en la que Suris está detenido desde el 13 de enero último, luego de permanecer prófugo.

Bajo una fuerte custodia a cargo de la Policía Federal Argentina (PFA), Suris -vestido con una remera blanca y con un chaleco antibalas- fue trasladado esta mañana al juzgado federal ubicado en Alsina al 300, donde se lo notificó de la resolución.
Las fuentes dijeron que durante la audiencia se le informó que quedaba bajo prisión preventiva y que en las próximas horas será trasladado a la unidad penal de Saavedra, próxima a Pigüé.

«El empresario está acusado de ser autor penalmente responsable del delito de comercialización de estupefacientes previsto en el artículo 5 inciso C de la ley 23.737, figura agravada por la concurrencia organizada de tres o más personas», agregaron agregaron los voceros.

Además de resolver dejarlo preso, el juez ordenó trabarle a Suris un embargo de 12 millones de pesos.

En la resolución de 24 fojas a la que tuvo acceso Télam, el juez Martínez se refrió a los dichos del acusado al momento de su indagatoria: «El discurso de Suris resulta unilateral y casi de tono autista, explicando sus relaciones personales con los otros coimputados de manera insostenible».

«La debilidad, la inconsistencia y la inmanejable construcción de un mundo propio que no guarda relación con lo que le fue imputado en la causa aparece como una estrategia insuficiente que no genera ni la más mínima duda en el juzgador», agregó el juez.

A criterio del magistrado «es evidente» que Suris «no pudo rebatir ninguno de los elementos que integran el plexo probatorio cargoso, el que no se  se integra sólo con piezas de escuchas telefónicas».

«Repárese que obran, además, interpretaciones (que además no fueron practicadas por un solo preventor en particular), y tareas de campo, filmaciones, reproducciones fotográficas, testimonios prevencionales, testimonios de testigos de identidad reservada, secuestros indicativos específicos y generales y reveladores del comercio de estupefacientes, etc.», expresó Martínez.

También consideró que Suris «pudo escuchar a demanda cada uno de los soportes técnicos que quiso escuchar, no negó su voz, ni el contenido de las escuchas, ni desmintió sus interlocutores, ni dio explicación satisfactoria de ninguna de las conversaciones que fueron expuestas a consideración según su elección».

El juez resaltó que con frecuencia Suris «apelaba a la facturación trucha» como una de sus actividades, y al respecto consideró:

«Más bien resulta obvio que los códigos de venta se determinan por otros métodos, incluso frecuentemente seguidos de actos compulsivos de cobro, si el caso lo ameritara».

«Podría decirse -añadió- que Suris se autodefine -algo así-como un benefactor incomprendido. Sin embargo, no se hace beneficencia con personajes vinculados al mundo del narcotráfico. Y, por lo que se pudo ver en este proceso, esta organización criminal comercializaba drogas, lo que equivale a decir que los proclamados actos benéficos están lejos de esta certeza».

Además de a la pareja de la vedette Farro, el juez federal dictó la prisión preventiva de Carlos «El Chino» Alberti, quien se sospecha integraba la banda y vendía droga para el empresario.

Al salir del juzgado federal, Suris manifestó: «Estoy muy bien», tras lo cual abordó una patrulla rumbo a la dependencia policial.

El acusado, amigo del financista Leonardo Fariña, fue detenido el 13 de enero pasado en la casa de su pareja, la vedette Farro, en el barrio porteño de Belgrano, ya que tenía un pedido de captura en el marco de esta causa.

La pesquisa se inició hace más de un año y medio, y a partir de escuchas telefónicas -más de dos mil horas- se intervinieron ocho teléfonos celulares de alta tecnología y grabaciones de video que permitieron descubrir el accionar de la banda narco.

Suris negó ser el líder de una organización delictiva, denunció al personal policial que lo investigó y dijo que la policía le «armó» la causa en el marco de su declaración ante el juez.

La primera semana de enero, en este mismo expediente, el juez dictó la prisión preventiva del hermano del empresario, Guillermo Suris; de Martín Cruz Ocampos, Juan Miranda, Aníbal Arce, Nicolás Di Rocco, Yolanda Jiménez, Ezequiel Ferrari Reynoso, Fernando Alexis Bond Stork, Sandro Miranda y Tamara Jiménez, todos sindicados integrantes de la banda.

Una de las principales hipótesis que barajan los investigadores es que la organización traficaba cocaína en forma líquida a través de botellas que simulaban contener agua y, una vez que la droga llegaba a Bahía Blanca, se la volvía a solidificar.

En allanamientos realizados se secuestraron una procesadora con restos de marihuana, recipientes con ácido cítrico, elementos de corte y estiramiento, armas y municiones calibre 9 milímetros y 32; celulares, chips, tarjetas, notebooks y juegos de llaves de autos Audi y BMW, entre otros.