La misma vieja y triste historia

colectivos mdpPodemos decir lo que ya sabemos, si. Abundar en las frases con las que hemos machado cada vez que pasamos –bastante seguido-, por estas circunstancias. Y mal no está expresarse aunque nos repitamos, quizá sea ese el recurso que tenemos, desde nuestros diferentes lugares: decir que no.

Pero la mayoría del Concejo Deliberante de General Pueyrredon no dijo que no, dijo que si y aumentó una vez más el monto del boleto del transporte público de pasajeros. Con el voto positivo del oficialismo local, Acción Marplatense, junto a la UCR, el PRO y el massismo, hoy el boleto pasó de $3,23 a $3,97: un incremento del 22%. Y los que dicen que si, cuando el pueblo dice que no, suelen ser los mismos de siempre.

Las empresas de transporte, que gozan de más del 60% de los sueldos de sus empleados subvencionados por el estado nacional, así como un 25% del combustible, seguros, etcétera, piden, cada vez más, y el oficialismo local les sirve en bandeja de plata los bolsillos de los trabajadores, para que metan la mano y saquen lo que quieran. En tres días, casi sin espacio para la discusión, votaron con premura sugestiva un nuevo incremento en la tarifa de transporte urbano de pasajeros. Y eso, de los sucesivos aumentos, es de lo único que elijen hablar y promover desde el ejecutivo comunal, porque de la calidad del servicio, de las frecuencias, de los recorridos y de todos los ítems del Pliego licitatorio que se votó en 2005 y que se incumplen a diario, no dicen nada.

Es un tema sensible, que afecta directamente a la economía familiar y, sobre todo, perjudica a los sectores más vulnerables de la sociedad, pero en eso no se piensa cuando se levanta la mano para favorecer al casi monopólico empresariado del transporte.

Los votos negativos de la bancada del Frente para la Victoria y un concejal que votó en disidencia con el resto de su bloque que elogió la comodidad de la abstención, no alcanzaron para frenar el aumento, que se vio revestido de violencia cuando un grupo de manifestantes, entre gritos, insultos y rotura de mobiliario y vidrios, casi empantana la sesión. Pero estaban decididos, -los compromisos contraídos tiran más que una turba iracunda-, y se votó, luego de desalojar el recinto con la policía, que en las afueras del palacio municipal hizo lo que sabe y gusta: balas de goma, palazos, detenidos. Salió a cazar manifestantes hasta dentro de la Catedral.

Lo llamativo, por usar la sutileza que no es mucha, es que la UCR, mientras Acción Marplatense tenía mayoría en el concejo, decía que, como nada se debatía, funcionaban más como una escribanía que como un cuerpo legislativo. Y ahora, cuando son ellos los que presiden el HCD y el pultimo (AM) ya no tiene mayoría automática, votan juntos, de hecho hacen posible la rápida salida del aumento. Habrá cambiado el escribano, pero la oficina sigue funcionando igual.

Y algo también llamativo, aunque ya roza lo escandaloso, es que el intendente Pulti siga diciendo que adhiere al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, cuando resulta ser el paladín justiciero del empresariado local y monopólico, ya sea en transporte, ya sea en medios de comunicación…

Hay quienes defienden los aumentos de un boleto que debería valer mucho menos, si los cálculos con los que sacan las cifras fueran reales. Hay quienes defienden la represión policial y la mandan y la piden. Pero hay unos pocos que algún día serán los muchos que no hacen ninguna de esas dos cosas.

 

 

 

 

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