Nueva Secretaría para seguir batallando por Malvinas

daniel-filmus

A 181 de la primera ocupación británica de las Islas Malvinas, aun vivimos soportando las reglas de un anacrónico juego impuesto otrora por los invasores, el colonialismo residual del siglo XXI.

Un 20 de diciembre de 1832, los ingleses pudieron hacerse con el control de las islas gracias a la ayuda de la corbeta estadounidense USS Lexington, que destruyó las defensas militares del asentamiento argentino de Puerto Soledad. Eso dice la historia, eso ocurrió y a pesar de estar en relaciones de paz con la Confederación Argentina, catorce días después, el 3 de enero de 1983, los británicos desalojaron a la guarnición argentina de 26 soldados, pero no a la población civil. Y así comenzó esta ocupación ilegal, que lleva casi dos siglos.

Pero Argentina no se ha quedado en el molde en que Reino Unido desea que permanezca, todo lo contrario. Sobre todo en los últimos años ha avanzado estratégicamente con políticas regionales que ponen un sus puntos más altos de acuerdos y debates el tema Malvinas. Y así ha obtenido el apoyo estatal de casi todos los países latinoamericanos y africanos en el reclamo soberano hecho por vías diplomáticas por el gobierno nacional: la reapertura del diálogo por las islas. Gran Bretaña no sólo no ha accedido, incumpliendo resoluciones de la ONU, sino que ha militarizado el Atlántico Sur, entre otros hechos reprochables.
Además de esto, y más recientemente, El Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, ha creado la Secretaría de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes en el Atlántico Sur y a puesto al frente al ex senador Daniel Filmus, quien ha afirmado que “Argentina no concibe otra forma de recuperación de la soberanía que no sea la diplomática”.

Después de décadas, Argentina tiene finalmente políticas de estado con lo referente a Malvinas: no se trata de mandar ositos de peluche a los isleños esperando que amen nuestro gesto. Ni mucho menos desentenderse del tema y asumir perdido ese pedazo de nuestra tierra, como se hizo durante mucho tiempo, donde quienes nos gobernaban se atrincheraban en la comodidad de hacer como si no pasara nada, mientras los veteranos de guerra reclamaban sus derechos con el mismo efecto que se tiene si se le grita a las paredes y se espera que respondan.

Ahora es diferente, desde hace años lo es. Este es un paso fundamental en el camino diplomático y necesario para el cumplimiento de una resolución de Naciones Unidas que ya tiene más de 50 años, en épocas donde aun existe la usurpación colonial a manos de un país que se ubica como uno de los más civilizados del planeta, mientras nosotros, los países “en vías de desarrollo”, somos los invadidos, los despojados, los ultrajados.

Sin dudas la organización latinoamericana que varios líderes regionales comenzaron y consolidaron, como Lula, Chávez, Kirchner, Evo, y continúan junto a Cristina, Dilma, Mujica, Maduro, Correa, entre otros, ha sido una sorpresa para otros países que no debieron luchar para salir de debajo de la cruel bota imperialista, como Inglaterra, que hace siglos es el que pisa, el que invade, roba y mata como piratas de película. Pero tienen miedo, y a eso huelen las palabras de Cameron, cuando celebra referéndums de votos cantados o cuando afirma que “El Gobierno argentino nunca triunfará”. Pero esa unidad de Patria Grande, que los que aun se arrodillan ante reyes desconocen, traerá más frutos de los ya obtenidos y las Malvinas volverán a Argentina, a Latinoamérica, más temprano que tarde.

 

 

 

6 comentarios