No hay que defender a Cabandié

cabandiéNo hay que defender a Juan Cabandié. No hay que justificar a Juan Cabandié, ni sus actos, ni sus dichos. Eso señala el Manual del No Te Metás. Eso enseñaron durante años, eso aprendieron mucho, muchos. Y siempre está vigente la tentación de seguir los mandatos de ese manual, para ahorrarse problemas, para evitarse discusiones repetidas, para no malgastar la saliva, incluso. No vamos a negar verdades, a veces podemos caer en esa comodidad y mantener cerrada la boca dejando la opinión detrás de los dientes, apretada, silente, desaparecida en la caverna cobarde de nuestra boca.

Y no hay que defender a Juan Cabandié, porque queda mal, porque te van a salir a cruzar, porque es mejor mantenerse al margen, si ni siquiera votamos en su distrito. Pero no se trata de defender al legislador y sus acciones, se trata de otra cosa, como casi siempre. Se trata de una operación mediática que lo tiene a Cabandié de víctima circunstancial, pero que apunta mucho más alto y mucho más lejos, y que le pega directamente a la lucha por los derechos humanos que, entre muchas y muchos otros, encarna Juan.
Y ahí es donde pretende golpear esta opereta de bajo presupuesto pero de intenciones siniestras. No quieren meramente restarle votos a un candidato, no quieren mellar un nombre propio, tiene objetivos más complejos y absolutos. En su cuerpo, en el de Juan, una vez más, quieren avasallar la historia, no la suya sola, sino la que hemos logrado comenzar a reconstruir en estos últimos diez años. Esa historia custodiada y vindicada por Madres y Abuelas por más de tres décadas, hasta que bajamos un cuadro y subimos a la Memoria y la pusimos a la altura de la Verdad y la Justicia, que es donde hace que todo funcione y tenga sentido, como los engranajes de un reloj.
Y la lucha por los derechos humanos, por los desaparecidos, por mantener vigente y siempre viva la Memoria que tantos años ocultaron, que tanto tiempo escondieron debajo de la alfombra como tierra mal barrida, esa lucha, esa reivindicaciones, se tienen que defender.
Este miércoles, pasaron por la ciudad de Mar del Plata el Diputado Remo Carlotto acompañando en una charla al Juez Baltazar Garzón. Y de eso se habló, de Memoria. Garzón apoyó desde su lugar, todo cuanto se ha avanzado en materia de derechos humanos en Argentina. “En España no tenemos Memoria, se nos castró”, comparó. Y afirmó algo que ya sabemos, o que ya deberíamos saber como nadie: “Los pueblos sin Memoria están irremediablemente condenados a repetir los errores del pasado”.
Y Carlotto señaló, desde las tripas, esta operación que existe con una cámara oculta mal montada, grabada hace meses, editada y dada a conocer casualmente ahora y no defendió a Cabandié: me defendió a mi, que apoyo la lucha, que tengo Memoria, que quiero Verdad y Justicia, y nos defendió a todos los que pensamos así. Garzón estuvo a la altura, como el batallador de causas justas que es, y motivo por el cual ha sufrido graves persecuciones en su propia tierra y en tierras ajenas: “De todos los partidos e ideologías deben reconocer el gran aporte de Néstor Kirchner a la recuperación de la Memoria”, dijo al finalizar un compendio de anécdotas, donde el ex presidente y la actual Jefa de Estado eran protagonistas, siendo los primeros en comunicarse con él y brindarles su apoyo cuando fue suspendido es sus funciones como Juez por investigar (o intentar investigar) los crímenes del franquismo.
No hay que defender a Cabandié: si seguimos luchando para no volver al pasado oscuro, para que se haga justicia con los asesinos, torturadores y apropiadores de identidad que robaron a bebés como Juan de los brazos de sus madres. Si cultivamos y ejercitamos la Memoria como mecanismo certero de prevención contra aquellos que por conveniencia propia o por simple odio pretenden devolvernos a la noche oscura, no hay que defender a Cabandié: no hace falta.

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