Mar del Plata, la ciudad con más desocupación, la ciudad insegura

colectivos mdpSegún informaron fuentes policiales, un chofer de un colectivo de una empresa de Mar del Plata fue herido de una puñalada en la espalda por delincuentes que intentaron asaltarlo mientras realizaba su recorrido habitual en la noche del lunes. A raíz de la “falta de seguridad” dirigentes gremiales decidieron suspender el servicio, situación que en la mañana del martes ya se había reestablecido. Esos son los hechos.

Los sindicalistas que representan a los choferes de colectivos continúan evaluando los pasos a seguir, ya que no es la primera vez que estos trabajadores sufren robos violentos y hasta han perdido la vida en ellos.
Recientemente, el intendente del Partido de General Pueyrredon, Gustavo Pulti, como respuesta a la inseguridad que afecta todo el territorio de su gobierno, solicitó a la Prefectura que patrulle las calles, así como consiguió unos 600 policías bonaerenses más. En diálogo con Canal 10, la esposa del colectivero apuñalado afirmó que “los prefectos dijeron que no podían hacer nada”, poniendo en boca de todos la pregunta obvia: si ellos no pueden hacer nada, ¿para qué los trajeron a la ciudad?
Pero sucesos lamentables como el que sufrió este trabajador ponen en relieve una vez más lo que ya se sabe y se trata de emparchar con más uniformados: la realidad de este flagelo no se cambia con más policía y más mano dura, sino con políticas de inclusión social que ataquen, como primera medida, otro flagelo que aqueja a Mar del Plata: la desocupación creciente.
Que la ciudad con el índice más alto de desocupación del país sea una de las más inseguras, no debe sorprender a nadie, puesto que una situación es directamente proporcional a la otra y se complementan para protagonizar una problemática que ha crecido exponencialmente en los últimos años.
Las políticas represivas han fracasado en todo el mundo a la hora de intentar evitar hechos delictivos. Más policía no es más prevención, cuando cuerpos policiales como La Bonaerense son sindicados como uno de los más corruptos del país, y no decir esto en un análisis de estas características es ser cómplice. Pretender que quienes son parte del problema, ya que muchos policías son quienes mandan a robar a menores o los matan cuando estos se resisten a cumplir con los encargos, sean la solución, es de una miopía política enfermiza.
Pero las políticas de inclusión, como la generación de empleo, la batalla permanente al flagelo del narcotráfico enquistado en la ciudad, la ausencia de espacios de contención para jóvenes y niños, son soluciones seguras pero al mediano y largo plazo. Y parece que el Intendente no está dispuesto a encarar políticas públicas que no tengan un correlato mediático cortoplacista y menos en temporada electoral. Y eso, como la puñalada en la espalda al colectivero, también es un hecho.

23 comentarios