Macri sin subtítulos

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Para Mauricio Macri, la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner conduce el gobierno “Más autoritario de los últimos 50 años.” Así lo dijo, sin anestesia, durante la inauguración de dos nuevas estaciones de la línea A de subte frente a las cámaras de la señal de noticias amiga (de Macri) TN.

Y nos damos cuenta de la desesperación de un político que ve sus aspiraciones a ocupar cargos de más poder y envergadura diluirse en un presente que no prospera y en un futuro que, aunque lo debe haber imaginado cien veces, nunca llegará. Y esa es la paupérrima herramienta que se le ocurre a él o a sus costosos asesores para posicionarse un poco en unas elecciones legislativas que lo tienen de espectador y no de candidato.

Logra algún revuelo, porque nadie puede evitar notar el desprecio de Macri a 30,000 desaparecidos, a Abuelas, Madres, Hijos y Nietos, a los que más de 400 jóvenes que aun no recuperaron su identidad. A las profundas cicatrices que aun hoy sufrimos por la economía de la dictadura, esa que Macri no cree tan autoritaria como Cristina. En fin, como tanto él como su familia se beneficiaron en los años más oscuros de nuestra historia, no sería tan extraño que el neoliberal supremo que es, añore aquellos tiempos de sangre para unos y buena rentabilidad para otros.

Luego, enredado con sus propios dichos, se desdijo afirmando que se refería “al más autoritario de los gobiernos democráticos”. Pero que mal hace las cuentas Mauricio, porque en los últimos 50 años, sólo los últimos 30 han transcurrido en democracia ininterrumpida. Los otros 20, bueno, fueron un poquito diferentes, a saber: Juan Carlos Onganía (1966-70), Marcelo Levingston (1970-71), Agustín Lanusse (1971/73), Jorge Rafael Videla (1976/81), Roberto Viola (1981), Leopoldo Galtieri (1981/82) y Reynaldo Bignone (1982/83), todas ellas dictaduras.

Que olvidos, los de Macri, que mal que hace las cuentas, y eso que son sumas realmente fáciles. Luego, al desdecirse, intentó la broma burda, porque no le alcanzó para ironía: “¿Qué voy a hacer, poner subtítulos?”. Más de un asesor del Intendente porteño debe haber barajado esa posibilidad en más de una ocasión, porque se le entiende mejor cuando chapucea las letras de Queen en un inglés descompuesto que cuando opina políticamente, y esa sí es una ironía, porque hasta se ha tragado bigotes falsos intentando la sublime música de la banda británica, corrompiendo hasta los silencios al final de las canciones.

No es la primera ni última vez que Macri opta por la descalificación para con la Jefa de Estado en un intento vano de colocarse a su nivel y confrontar con ella en la prensa, buscando un protagonismo que ya heredaron otros, junto con el apoyo y sostén económico y mediático del que gozaba antaño y que hoy disfrutan otros candidatos. Pero, aunque barbaridades, con esos dichos, no alcanza para colocarse en escena otra vez, sólo remarca la ideología que siempre ha tenido el fracasado imitador del gran Freddie Mercury.

 

 

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