Las excepciones en la justicia, son injusticias

grassi3La justicia de los pocos, la justicia de los muchos, así, con minúscula. En estos últimos años hemos podido apreciar esta desigualdad manifiesta. Durante once años, de hecho. Y es que Julio Cesar Grassi, pedófilo condenado, recién este lunes, después de haber sido penado con 15 años de cárcel por delitos de abuso agravado y corrupción de menores, fue encarcelado.

Con diferentes jueces, el Tribunal Oral en lo Criminal 1 de Morón lo había condenado en 2009, pero Grassi seguía libre. La información sobre este caso ya ha circulado lo suficiente como para abundar en ella o repetir los títulos y copetes que han proliferado en estas últimas horas. Este hombre abusó sexualmente de, al menos, dos niños. Estos son los casos que se le pudieron comprobar, en más de una docena, y por ellos fue la condena que recién el lunes lo puso tras los barrotes.
Pero si ya conocemos las generalidades del caso, focalicemos el análisis en el hecho, casi inverosímil, de que Grassi aun estuviera libre cuando ya había sido condenado en tercera instancia. Nadie espera fuera de la cárcel mientras sus apelaciones son tenidas en cuenta por la justicia después de ser condenado. Nadie. Excepto Grassi.
¿Qué entramado de poder lo mantuvo en este estadio excepcional? ¿Quiénes lo han apoyado para que esto así suceda por tanto tiempo? Los abogados de las víctimas apuntaron a empresarios poderosos, un sector de la Iglesia y hasta gente dentro de la justicia. Porque se confirmaron dos casos de abuso sexual agravado y corrupción de menores y Grassi seguía viviendo en su casa y haciendo su vida, mientras las víctimas del pederasta serial esperaban de una buena vez justicia.
Las excepciones en la justicia, son injusticias. Siempre. La vara que mide no decide igual para todos y todas, evidentemente. Y eso no sólo sucede en el poder Judicial argentino, sino también en la Iglesia, institución que sostiene aun entre sus sacerdotes a Grassi, así como torturador y genocida penado Christian Von Wernich, pero excomulga a sacerdotes que se han manifestado a favor de la ley de Matrimonio Igualitario, como a Nicolás Alessio en Argentina, por ejemplo. O al sacerdote (ex, ahora) Greg Reynolds, en Australia, o a Roberto Francisco Daniel, en Brasil.
Pero, en realidad, no se trata de a quienes elige la Iglesia tener en sus filas y a quienes desprecia, se trata de cómo actúa y actuó la Justicia Argentina en este caso. Por lo pronto, Grassi apelará ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, mientras tanto la querella prepara la presentación de un pedido para que se incorporen a la condena otros catorce testimonios de niños abusados que quedaron afuera.
Esto no termina aquí, de hecho, con tres condenas sobre sus espaldas, esto recién comienza para el, todavía, ‘padre’ Grassi.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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