De diálogos y contradicciones

ella o vosLas diferentes formas de diálogo, en política, se manifiestan de diversas maneras. No sólo las clásicas reuniones bilaterales o grupales se inscriben dentro de las maneras en que los políticos pueden dialogar en una democracia participativa. De hecho, las sesiones en las Cámaras de Diputados y Senadores son una de las formas de diálogo más ricas y que más deben aprovecharse y darse a conocer, cosa que puede hacerse sin problemas porque son públicas y transmitidas por los medios de comunicación e internet.

Lo raro es que muchos políticos opositores argentinos rehúyen a este tipo de comunicación expuesta y clara que puede darse en las sesiones, aunque permanentemente reclaman diálogo al gobierno. Claro, ellos saben lo mismo que nosotros, el gobierno está ahí porque la mayoría de los ciudadanos así lo quiso y los eligió con su voto. Entonces el reclamo se vuelve confuso cuando estos mismos políticos, que han llegado a sus bancas también por el voto popular, faltan a las sesiones mucho más de lo que asisten, perdiéndose, así, oportunidades de exponer ideas, confrontar, acordar, dialogar con sus pares.
Más extraño resulta aun que uno de los que más ha exigido que la Presidenta abra el diálogo con la oposición sea Francisco De Narváez, uno de los más faltadores en el Congreso. Y, además, rostro y figura de una campaña electoral que mucho ha hecho contra la posibilidad de consensos como el “Ella o vos”, apuntando a dividir y chocar, lejos, lejísimos de la idea componedora de charlas y consensos que declama con tanta insistencia. Una gran contradicción se observa a simple vista.
Ahora, Cristina Fernández de Kirchner se reunió con empresarios y sindicalistas, luego de manifestar que no quiere dialogar con el banco de suplentes de la política y la economía argentina, sino con sus titulares. En encuentro fue calificado como muy bueno por todas las partes participantes. “Fue una reunión muy productiva que vamos a repetir más seguido, pero vamos a conformar mesas sectoriales”, fue la promesa de la Jefa de Estado.
Como nota de color resulta casi imposible no agregar lo sucedido con el paro de los Metrodelegados de la Línea B y la reacción de los funcionarios y legisladores de Macri, otro que pide diálogo como agua pide el sediento en el desierto. La Diputada Nacional del PRO, Laura Alonso, utilizó su cuenta de Twitter para decir: “Sres. Metrodelegados: los usuarios del Línea B los detestamos. Laburen y dejen de hacer política. Gracias”. Textual. Parece que la ‘confrontación’ y la ‘agresión’ que permanentemente le achacan al gobierno nacional es algo así como ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, ya que la intolerancia manifiesta en esta declaración de Alonso los aleja mucho de la imagen componedora que Macri quiere transmitir siempre que puede, y los acerca más a un patetismo demagógico que sólo logra (y quizá sea ese el propósito) poner a los usuarios contra los trabajadores que piden mejoras edilicias para quienes utilizan eses transporte que, claro, también son trabajadores.