Fracaso obvio, un 8A para el olvido opositor

#8aAunque el país estaba de duelo (y aun lo está, aunque el luto oficialmente decretado finalizó), hubo gente que decidió manifestarse contra el Gobierno Nacional de la manera que acostumbran en los últimos tiempos. Guiados y organizados por los medios de comunicación y políticos opositores, algunos grupos de los llamados ‘caceroleros’ expresaron su permanente descontento para con Cristina Fernández de Kirchner.


En un número muy por debajo de las anteriores marchas, en puntos neurálgicos del país se reunieron grupos de hombres y mujeres que, con cacerolas, carteles y algún que otro disfraz, fustigaron al gobierno con insultos y cánticos, en muchos de los casos. En otros, de forma más pacífica, sólo se juntaron con velas encendidas, como sucedió en la convulsionada ciudad de Rosario, donde aun continúan las tareas de los rescatistas en el sitio donde explotó el edificio en la tragedia que enlutó al país hace días.
Según datos del diario La Nación, que no sólo cubrió el cacerolazo que se llamó 8A, sino que previamente difundió los puntos de encuentro y las opiniones preliminares de referentes políticos, la cantidad de participantes decreció en todas partes e, incluso, afirman ellos, en el interior del país fue casi nula.
En Mendoza, apenas 300 personas reunidas. En Salta “Alrededor de 150 manifestantes de todas las edades a las 20,35 cortaron la calle Mitre al 500, en el centro de esta ciudad frente a la Legislatura con banderas argentinas y cacerolas”, censaron desde el diario centenario. Y continúan diciendo, “A diferencia de las últimas manifestaciones en las que se habían concentrado cerca de 600 personas, esta vez no hubo concurrencia en el denominado «8A» en la plaza principal de esta ciudad. En esta provincia, el kirchnerismo tiene altos niveles de adhesión durante las elecciones, incluso en el interior del distrito Cristina Kirchner obtuvo su reelección con el 94% de los votos”.
Y como son datos de un diario no sólo contrario al oficialismo, sino militante de la causa opositora, no hace falta hacer muchas especulaciones acerca de los números que ellos mismos han publicado. Las imágenes han sido también más que elocuentes, sobre todo a comparación de la marcha del 8 de noviembre. Las cifras, siempre frías, demuestran la bajísima convocatoria que, sumada al duelo, concretaron un verdadero fracaso justo en la previa del inicio de la veda electoral. De seguro quienes organizan, difunden y convocan a esta clase de eventos, -porque desde hace mucho sabemos que si de algo carecen es de espontaneidad-, habrán imaginado la fecha del 8 de agosto como el momento más oportuno para manifestarse contra el gobierno de cara a las elecciones del domingo, pero de seguro ayer mismo, cuando recorrían las calles semi vacías esperando que llegaran los caceroleros que nunca llegaron, ya se habrán arrepentido y habrán deseado, al menos, haber tenido respeto por las víctimas santafesinas y haberlo suspendido.